Friday 1 de March de 2024
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Rogelio Frigerio: "Hay una grieta que ha superado la antinomia kirchnerismo o antikirchnerismo"

PODCASTS | Por Jorge Fontevecchia | 10 de November 14:10

Flamante gobernador de la provincia de Entre Ríos, en una elección histórica (41% de los votos) logró destronar al peronismo luego de veinte años en el poder. Es heredero del desarrollismo económico y ahijado de Arturo Frondizi. Conoce bien el país porque su gestión pública fue alrededor del desarrollo y los intereses provinciales. Desde su nuevo lugar se ilusiona con conducir un federalismo al interior de su fuerza política en la futura reconfiguración de liderazgo.

Cómo una persona, con todo el currículum que tenés, el secretario más joven de Programación Económica, miembro de la Dirección Nacional de Políticas Regionales, subsecretario con 25, secretario con 28, presidente de la Asamblea de Gobernadores del Banco Económico Centroamericano, gobernador alterno del Fondo Fiduciario para el Desarrollo de la Cuenca del Plata, gobernador alterno del Banco Interamericano de Desarrollo, gobernador alterno del Banco Mundial, representante de Argentina en las Coordinaciones del Mercosur, y así podría seguir, una persona que le ha dedicado toda su vida al servicio público…
Estuve más en el sector privado que en el servicio público. 
 

¿Cuántos años en el sector privado?
De 2000 hasta 2011. 

Once años de actividad privada. 
Y antes de entrar al Estado, también. Debo haber estado poco más de la mitad en la actividad privada, pero estuve muchos años en la actividad pública. 

¿Cómo alguien que dedicó gran parte de su vida a la actividad pública, tiene una familia con una enorme preocupación y dedicación a lo público, puede sentirse atraído por alguien como Milei, que plantea un desprecio por aquellos que se dedicaron profesionalmente a lo público, lo que denomina la casta? 
¿Por qué me siento atraído? 

No sé, pregunto, ¿por qué podría? 
No siento que las opciones que tiene el país hoy por delante, de cara al 19 de noviembre, sean las que me hubiera gustado tener. Apoyé a Patricia Bullrich en la campaña, creo que hubiera sido una muy buena presidente en este momento difícil de la Argentina. No voy a votar en blanco, voy a ir a votar, por supuesto, de nuevo con mi hijo, que este es el primer año que vota, pero no hay una opción que me entusiasme, incluso como para hacer público mi voto, porque sé que claramente, desde mi posición, tengo cierto nivel de influencia. No determinante, porque los dirigentes políticos no tienen forma de condicionar el voto de la gente, pero obviamente hacer público mi voto en una elección en la cual no participa mi espacio político, en el caso personal creo que no suma nada.

¿Qué opinás de la decisión de Macri y de Patricia Bullrich?
La semana pasada tuve una reunión con los gobernadores electos de mi espacio político, somos una decena de gobernadores que nos juntamos, sentimos que tenemos una gran responsabilidad de acá en más de sostener los valores del espacio, independientemente de cómo termine reconfigurándose, y sobre todo, tenemos la responsabilidad de llevar adelante las gestiones en cada una de nuestras jurisdicciones, que además tienen que ser buenas para sostener con más fuerza esos valores que representamos, para eso nos votaron. Personalmente, no siento que me hayan votado para determinar quién tiene que ser el próximo presidente de la Argentina. De hecho, no nos votaron para entrar al balotaje. Evidentemente nos han votado indirectamente para ser oposición, y creo que tenemos que ser, a partir del 10 de diciembre, una oposición que defienda los valores que representó en su momento Cambiemos, después Juntos por el Cambio, que veremos cuál es la configuración política posterior, pero esos valores deben ser defendidos y representados.

¿Cómo te planteás el dilema en tener que elegir?, ¿es entre lo bueno y lo malo, entre dos alternativas que son malas? Tu dilema interno, ¿cómo te lo planteás?, ¿creés que hay que elegir por un mal menor? 
Cuando las opciones que tenés enfrente no te seducen, a la larga, si estás dispuesto a votar por una de ellas, estás indirectamente votando por el mal menor.

En ese sentido, ¿qué es lo que priorizás como peor? Porque ese mal tiene distintos componentes, económicos, sociales, políticos, prácticos, ¿cómo llegás a la conclusión de cuál es el mal menor? 
Algunos dirigentes de nuestro espacio invirtieron el orden de los factores, lo importante hoy dentro de Juntos por el Cambio, o como se llame en el futuro, es plantear con mucha claridad qué somos, qué norte de país queremos, como se dio la campaña eso se ha desfigurado bastante, no hemos podido tener la oportunidad ni la capacidad de plantear con claridad meridiana qué queremos para el país, cuál es el norte que queremos para nuestro país, cuáles son estos principios rectores que queremos para la Argentina. En definitiva, qué valores representamos y queremos defender. Por eso, en la reunión de gobernadores de la semana pasada decidimos, aunque para muchos es tedioso porque se hizo un poco largo, escribirlo, con mucha precisión, qué queremos para el país en términos de defensa de los valores republicanos, de la inserción inteligente de la Argentina en el mundo, con países que defienden los mismos valores que los nuestros, qué queremos para la economía, hicimos unos párrafos vinculados a plantear qué queremos para la economía del país, para las relaciones laborales. Me parece que lo importante hoy es dejar claro qué país queremos nosotros. Y son los candidatos a presidente los que tienen que plantearse si están cerca o no de esos parámetros que nosotros decidimos plantear y hacer públicos la semana pasada, así es como se debe plantear una segunda vuelta. 

Tenés una oportunidad particular, porque tenés experiencia como economista, en gestión económica y venís de la tradición del desarrollismo, que tiene una clara línea económica, incluso recuerdo que en sus comienzos, tomando a Cambiemos como una evolución casi darwiniana sobre el PRO, se absorbía mucho del desarrollismo. Cambiemos incorpora como un proceso de enriquecimiento el desarrollismo, ¿son compatibles las ideas del desarrollismo, por ejemplo, lo veo más cercano al keynesianismo que a la escuela austríaca, con las políticas económicas que plantea el candidato de La Libertad Avanza? 
Probablemente no sean muy cercanos. Independientemente de lo cual, hay que hacer cosas con nuestro país, que tienen que ver con el sentido común, no con la ideología, dejar de gastar más de lo que ingresa en las arcas públicas tiene que ver con el sentido común, no con el keynesianismo o con la escuela austríaca. 

¿Creés que gane quien gane va a reducir el déficit público?
No hay margen de acción, ya se tiró tanto de la cuerda que está a punto de romperse y me parece que la dirigencia política en general lo entendió finalmente. Hay que ver si lo aplicamos, todavía estamos lejos del déficit cero.

Ahí hay un problema de mala o buena praxis, pero me parece que discusión no hay, si uno lo escucha a Rubinstein, es exactamente lo mismo. 
Desde el punto de vista dialéctico estamos todos de acuerdo, hay que ver si estamos todos de acuerdo en hacer las cosas que tenemos que hacer para llegar a ese objetivo, eso está por verse. Si estamos decididos realmente a dar la pelea por terminar con privilegios, terminar con el gasto que no le cambia la vida para mejor a la gente. Hay que ver, eso todavía está en veremos. Nosotros desde Juntos por el Cambio, en su momento, en la parte final de nuestro gobierno, avanzamos con esa política. Y después el kirchnerismo, en esta nueva fase, obviamente volvió a su fuente, que son el populismo, la demagogia en el gasto público y dio marcha atrás con ese esfuerzo. Pero hoy, así como están las cosas, sin crédito por un lado y sin ya margen para seguir imprimiendo moneda, me parece que no hay margen.

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil.

por Jorge Fontevecchia

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