martes 21 de septiembre de 2021
Perfil

Eduardo Feinmann, el padre de la criatura

PODCASTS | Por Edi Zunino | 24 de June 11:44

En los últimos diez años o poco más, buena parte del periodismo argentino se fue dejando arrastrar por el neo-bipartidismo surgido de la hecatombe del 2001 y ayudó a darle forma en la reproducción y hasta en la generación de las pequeñas, medianas y grandes rencillas cotidianas que solemos simplificar en las seis letras de la palabra grieta.

Para Eduardo Feinmann, por ejemplo, la bendita grieta operó como una especie de milagro, de salvoconducto, de doctorado o acto de justicia o algo así o un poco de todo eso junto. Porque, en la no tan lejana prehistoria de la grieta, Feinmann era considerado -por parte de un sector digamos “progre” del gremio- poco menos que un subproducto del “derechoso” Daniel Hadad, criado entre la rústica infantería de los movileros. Por aquel entonces, nadie hubiese imaginado que Feinmann llegaría a brillar en la misma vereda periodística que Luis Majul, Alfredo Leuco o hasta Jorge Lanata, con quienes mutuamente se despreciaban. (Si van a los archivos, podrían hacer dulce con los “piropos” que se dispensaban Feinmann y Leuco, por ejemplo, en la primera década de este siglo).

¿Qué hizo Eduardo Feinmann para merecer esto? Lo digo con todas las letras: se mantuvo fiel a sí mismo, fue coherente con su propia visión de la Argentina, del mundo y de la vida, que puede gustar o no gustar en un todo o en algunas de sus partes, pero me consta que es absolutamente genuina. No digo que no exagere su personaje, porque los medios y sobre todo la tele, son en sí mismos una dimensión de flagrantes exageraciones por naturaleza. 

Digo más: en esa exageración, el duro de Feinmann tapa sus lados blandos, sensibles, tiernos y solidarios, que los tiene y pudimos conocer quienes trabajamos con él alguna vez. Él prefiere ser ese que de su vida privada sólo se sabe que no fuma, que no bebe y que no se droga. Por eso sorprendió que se supiera que está a punto de ser papá de una nena. Es significativo, sin embargo, el modo en que se conoció la noticia: Mauricio Macri lo felicitó al aire mientras Feinmann lo entrevistaba, lo cual demostraría que entre el periodista y el expresidente hay más confianza que la común entre un comunicador y sus fuentes. No desmintió su paternidad.

Tuvo suerte, seguro que sí, pero no muchos periodistas ostentan en su currículum haberse destacado en la espectacular Radio Mitre del “Mitre informa primero” y en la versión más explosiva de Radio 10, para desembocar en La Nación+, este cable del diario patricio que viene haciendo sufrir TN en el prime time de las noticias, como si ya no fuera suficiente parto la pelea con el oficialista C5N. 

Feinmann es una pieza clave del fenómeno, sobre todo en la media hora del pase con Jonatan Viale, paso de comedia que venían haciendo en A24, pero con horarios invertidos. La mudanza de ambos a La Nación+ de la mano del experimentado Juan Cruz Ávila como jefe de programación los relanzó hacia más arriba. Con Feinmann, el hijo de Mauro dejó de ser aquel pibe políticamente correcto y esclavo del dato duro que crio América TV: al lado del padre de la criatura, se convirtió en un nuevo paladín del anti kirchnerismo. Jony fue el último en llegar a esa zona. Y si Feinmann lo recibió con los brazos abiertos y lo ayudó a crecer fue gracias a que, antes que nada (y que muchos o casi todos), ya estaba ahí.

por Edi Zunino

Galería de imágenes

Comentarios

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario