domingo 26 de septiembre de 2021
Perfil

Toque de queda

POLITICA | Por Edi Zunino | 15 de April 12:29

Habría que darle la derecha a Lilita Carrió por sus últimas declaraciones. Me refiero a cuando dijo que sería mejor no dramatizarlo tanto todo, porque bastante dramática ya es la realidad que nos toca transitar y hay que cuidarse y listo.

No todo en la vida es discutible, aunque hay un punto de la lucha política que obliga a sus protagonistas a ser diferentes, porque de eso viven: de sobreactuar que son distintos. Se puede tener la ideología que se tenga y la creencia metafísica que a tal o a cual lo deje más tranquilo, pero suena surrealista –por no decir directamente falso- que Horacio Rodríguez Larreta no tuviera ni la más mínima idea de lo que Alberto Fernández anunció anoche, en su mensaje grabado. Digo esto porque tanto han dicho y machacado y quemado cabezas con que el AMBA es una sola cosa, que haber actuado sin tirarle siquiera un guiño al Jefe de Gobierno de la ciudad eje del AMBA no suena creíble. Parece imposible.

La política es eso: el arte de la sobreactuación. Se supone que las peleas entre dirigentes, hasta cierto punto sirven para contener a quienes se sienten representados por ellos o por tal o cual bando. Remarco "hasta cierto punto", porque cuando no está el horno para bollos, como hoy, entre pandemias y miserias, tirar un poco de más de la cuerda puede desatar despelotes para alquilar balcones. Y ya vieron qué predispuestos están ciertos balcones a hacer ruido, sin más nada que hacer y nada que proponer, pero hartos de la realidad.

El problema es que la realidad existe y está entre nosotros. Y la realidad no pasa por estar del lado de la vida o del lado de la economía, sino por tratar de prever qué será peor para la economía en esta vida, porque la economía es el equilibrio de las relaciones entre nosotros, donde unos viven de comprar y otros, de vender cosas o su fuerza de trabajo.

La política electoralista también es el arte de entretener con estratagemas de guerras insustanciales. Pero cuidado: pretender que las cosas resulten como en tiempos más o menos "normales" cuando son absolutamente anormales puede tener consecuencias graves. Se están peleando de más.

Parece que la dirigencia política estaría en condiciones de consensuar si se postergan un mes las PASO, que es una parte de su modo de vida, de su trabajo rentado. Pero por una suma de pequeñeces y faltas de coraje, no se animan a consensuar una tregua que los obligue a dedicarse 100% a lo que todos estamos tratando de dedicarnos: a sobrevivir en el amplio sentido de la palabra.

Tenemos la oportunidad de sobrevivir como colectivo social. No hacen falta discursos, sino hechos. Ya estamos en el horno. Hay que salir. La pelea permanente como única partitura hoy puede ser una opción criminal.

Llegó la hora del toque de queda, por más que nos disguste la palabra o pretendamos endulzarla con eufemismos. No importa la connotación desgraciada de la expresión "toque de queda". No importa quién paga el costo político. Lo que importa hoy es esto: a falta de las vacunas suficientes, el barbijo es vacuna, la distancia es vacuna, la ventilación es vacuna, el no juntarse al ñudo y cerrarlo que haya que cerrar es vacuna. Pero es la dirigencia quien tiene a mano la vacuna más grande y efectiva: se llama consenso y la están haciendo escasear más que la de Pfizer... Digamos que no tienen ningún derecho a no ponerse de acuerdo en estas horribles circunstancias.

En todas partes del mundo llegó el toque de queda, varias veces en esta pandemia. En los supuestos "países más avanzados de la Tierra" lo hubo hace poquito, lo hay ahora o habrá toques de queda mientras no nos alcancen las vacunas. Por eso: hay que dejarse de embromar un tiempito y encontrarle la vuelta sin enfermarnos, encima, con nuestras propias pequeñeces.

En cuanto al Presidente, y hablando siempre de lo que hoy verdaderamente importa, creo que va a pensar mil veces antes de volver a prometer millones y millones de vacunas que no hay manera que dependan de él. De ese desencanto debe hacerse cargo. No del modo de no decir toque de queda.

por Edi Zunino

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