sábado 15 de mayo de 2021
Perfil

Timerman

POLITICA | Por Edi Zunino | 04 de May 13:29

Hoy se cumplen 50 años desde que salió a la calle la primera edición del diario La Opinión, la marca emblema de Jacobo Timerman y también del periodismo gráfico. Porque La Opinión cambió la esencia…, reinventó el género de los diarios en papel. 

Justo hoy, a Cristina Kirchner se le ocurrió pedir la nulidad de la causa sobre el Memorándum con Irán. Héctor Timerman, el hijo de Jacobo, también periodista, murió en 2018 procesado como excanciller por esa causa.

Se me ocurrió hablar con su abogada, Graciana Peñafort, que es la actual Directora Jurídica del Senado y todos los domingos escribe en el portal de un ex La Opinión, Horacio Verbitsky. Peñafort hizo una relación de amistad con Timerman. Le pregunté si Héctor le hablaba de su padre…

“Hablaba mucho de su padre con todo el mundo, porque era una figura muy fuerte Jacobo Timerman. Lo es aún. Estamos hablando de un diario que cerró en 1977 y sigue haciendo historia. Yo no lo conocí personalmente a Jacobo, pero siempre me interesó su historia. Héctor le tenía mucho afecto, aunque reconocía que había sido un padre terrible”.

Quienes lo conocimos a Jacobo Timerman y conocemos a varios que lo conocieron más, creemos entender bien lo que significa “padre terrible”. Bravo, vehemente, mandón, sabelotodo… Y un pedazo de historia. Dice Graciana:

“Yo leí el libro tremendo sobre su detención, ‘Preso sin nombre, celda sin número’, y a mí me impactó. Pero no podría decir que fue por su talento, sino por la historia detrás de ese libro, que ya la conocía pero no desde ese punto de vista. Al principio, hay una escena increíble. Él está en su celda, lo han torturado y se asoma por la mirilla, y enfrente hay otro ojo, desde otra celda, también asomándose por la mirilla… Es tremendo… Tremendo”.

Sí. Es tremendo ese libro… Pero, ¿qué anécdota guarda Peñafort de aquella relación padre-hijo?

“Vos sabés que, desde muy chico, Héctor se hizo peronista. Cosa que, en su familia, sobre todo para su papá, era una tragedia. Porque era profundamente antiperonista, Jacobo. Digámoslo: era gorila. Y Héctor siempre contaba con mucho afecto: ‘A mi papá no le gustaba nada que yo fuera peronista, me peleaba todo el tiempo. Ahora, una vez que nos fuimos de vacaciones a Punta del Este, a mí la organización me llamó para que volviera. Y el que me llevó a tomar el ferry para volver, fue mi papá. Yo siempre pensé que tenía que ser igual con mis hijas: no necesitar estar de acuerdo para apoyarlas siempre”.

Pocos conocen los detalles del costado afectivo de ese vínculo, ahora me refiero al de la abogada con el representado a punto de morir de cáncer. Concluye la sanjuanina:

“A mí me divertían mucho las historias familiares. Como el chiste que hacían sobre una tía que de tan quejosa le habían puesto ‘Mejami’, que es lamento en idishe. O a la mamá de Héctor, la mujer de Jacobo, le decían La Santa, porque era la única que le tenía paciencia al marido. Son esas anécdotas que te dan mucha ternura, porque estaba el Jacobo casi monstruoso en su dimensión pública y, después, la anécdota de la cotidianeidad y cómo la mirada de su hijo Héctor iba de una a la otra dimensión sin suichear. De contar cómo había sido la primera visita detenido a contar cómo habían vendido un piano que era de la madre. A mí siempre me pareció muy maravillosa la mitología, que todas las familias la tienen”.

Sí, sí, todas las familias tienen sus propias historias y sus mitos. Pero, claro, no en todas hay un Jacobo Timerman para contar.

 

por Edi Zunino

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