martes 11 de mayo de 2021
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Segunda ola | Escuelas: la mayoría cree en un parate de al menos 2 meses (ó 3)

POLITICA | Por Edi Zunino | 21 de April 10:51

Hoy les quiero leer las conclusiones del último trabajo del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA), dependiente de la Facultad de Psicología de la UBA, que viene haciendo un gran aporte a partir del seguimiento permanente de cómo nos afectan la pandemia y sus distintas circunstancias. Esta vez, el OPSA recogió la percepción social sobre las últimas restricciones decretadas por el Gobierno nacional.

Paso a citar textual:

“Los sentimientos espontáneos recogidos frente a las nuevas medidas tomadas por el presidente Alberto Fernández, presentan una configuración claramente escindida entre emociones negativas y positivas, casi en proporciones iguales.

“La presencia de estos sentimientos contrarios está reflejando la marcada grieta emotiva-cognitiva que hoy caracteriza a gran parte de nuestra sociedad. La nube de palabras espontáneas señala que, para algunos, las nuevas medidas de restricciones a la circulación trajeron tranquilidad y alivio, ambos sentimientos asociados al temor al contagio; mientras que para el otro grupo las nuevas restricciones les generaron angustia, bronca, indignación e impotencia, reacciones asociadas a la suspensión de las clases presenciales”.

Hago un paréntesis: en ambos grupos aparecen sensaciones de incertidumbre y tristeza, lo que nos coloca, como en el tango, “en un mismo lodo, todos manoseados”.

Sigo citando textual:

“Cuando se indaga en los niveles de estrés familiar como producto de estas medidas oficiales, 6 de cada 10 padres consideran que la tensión intra-familiar aumenta mucho o algo con la vuelta a la educación virtual.

“La creencia en el aumento del estrés familiar ocasionado por estas medidas, puede explicarse por otra sensación marcada en los padres: ‘Las restricciones no van a durar solo 15 días’. Casi 9 de cada 10 personas considera que es ‘poco o nada probable’ que la suspensión de la presencialidad se levante fin de mes; mientras que 6 de cada 10 considera que las medidas anunciadas durarán ‘dos meses o más’, incluso hasta tres meses.

“Cuando se les solicita a los padres que reporten qué sintieron sus hijos frente a las nuevas medidas, se observa nuevamente una división equilibrada en las percepciones. El 45% de las madres y padres señalan que sus hijos tomaron muy mal la suspensión de las clases presenciales, mientras el 55% restante se reparte entre quienes consideran que no les afectó (36%) o lo tomaron muy bien (19%).

“Por último –señala el informe del Observatorio- es importante resaltar la percepción de los padres respecto al impacto que ha tenido en sus hijos la combinación que se produjo durante 2020 entre pandemia + confinamiento + educación virtual. El 64% señala que sus hijos están preocupados por las consecuencias de la pandemia sobre la salud de la familia; el 58% afirma que hubo un aumento de la ansiedad debido a la cuarentena; el 59% ha notado cambios negativos en el estado de ánimo de sus hijos; el 56% los ve más irritados. Asimismo, casi la mitad de los padres considera que sus hijos han tenido problemas de aprendizaje como consecuencia de la suspensión de las clases presenciales y perciben a sus hijos preocupados por lo que está ocurriendo con los vínculos con sus pares”.

Pregunto yo a la audiencia: ¿ustedes creen que esta gente que siente estas cosas aplaca su estrés con los enfrentamientos políticos que, de golpe, dominan la agenda?

Vuelvo a preguntar: ¿no sería más provechoso –al menos por lo tranquilizador- que la dirigencia se esforzara por suturar esa “grieta afectiva-cognitiva”, en vez de matarse por consolidar sus desencajadas audiencias, como si fueran protagonistas de un espectáculo cuidando la taquilla? 

Dale, decime: ¿qué me contás?

 

por Edi Zunino

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