miércoles 23 de junio de 2021
Perfil

Reforma judicial: la inquietante oportunidad de Sergio Massa

POLITICA | Por Edi Zunino | 27 de August 12:46

Hoy, cuando termine de sesionar el Senado, los focos de la escena nacional van a correrse un poco de Cristina Kirchner para ir en busca de Sergio Massa. El presidente de Diputados va a tener en sus manos no la polemiquísima reforma judicial en sí, sino los tiempos de su tratamiento en la Cámara Baja y, por eso mismo, más que como parlamentario clave del oficialismo se lo va a observar como tercer pilar del esquema de poder que comparte con Los Fernández.

Él ya anticipó que esos tiempos van a ser largos. Y piensa usarlos para “descristinizar” la discusión, sumando voces de expertos, colegios profesionales, asociaciones de jueces y fiscales, gremios y demás, que ya, antes de empezar, superan el medio centenar y van a ser más. Cuanto más amplio y horizontal sea el debate, Massa supone que mayor va a ser su centralidad, lugar que le encanta pero no por eso deja de preocuparlo. Todo está muy tenso. Y ese todo incluye la intimidad del Frente de Todos.

Ponerse en el centro implica ubicarse a la derecha de CFK, lugar que sufrió antaño y terminó corriéndolo hasta llegar a la izquierda de Mauricio Macri. Ahora las cosas son distintas: hizo excelentes migas con Máximo Kirchner y tanto los K como los no K del peronismo entendieron que cuando él rompió mordieron el polvo y cuando volvió, recuperaron la manija. No le interesa competir por el liderazgo -ahora- ni ser discordante con la Vicepresidenta y mucho menos con el Presidente. Juega de enganche. De bisagra. De garante. Y de influyente, tanto en ciertos ámbitos del círculo rojo como entre los referentes más “racionales” de Juntos por el Cambio.

Si la mano no viniera tan pesada, podría decirse que se está divirtiendo Massa. Ya no corre. Aprendió a bajar un cambio, a observar, a escuchar. Maduró, digamos, y tomó conciencia de que 48 años son pocos pero, a la vez, suficientes para entender las enormes ventajas de la paciencia. Y de la autocrítica que, bien usada, fortalece la autoestima y ayuda a trabajar los propios flancos débiles. Massa se está deconstruyendo en alguien confiable, a quien un día poderle encomendar cosas muy importantes. Quién no sabe que quiere ser presidente.

Falta para eso. Ahora es tiempo de otra cosa. En lo inmediato, volver digerible una reforma cuestionada por inoportuna, pero no por innecesaria.

 

por Edi Zunino

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