Déjenme que les lea pedacitos de un articulo de Juana Manso, escrito en 1854 para el número uno del Album de Señoritas, un semanario que fundó un año después de sancionada la Constitución Nacional…
Y miren si no tiene actualidad 166 años después de publicado… Se titula “Emancipación moral de la mujer” y entre sus párrafos dice:
• En Europa y Estados Unidos, la emancipación de la mujer es un hecho consumado, al que hace bien pocos meses ha puesto el sello la legislación inglesa, premiando abogados que revisasen las antiguas leyes y que presentasen otras nuevas, protectoras de la mujer. Con efecto, así ha sucedido, y en Agosto de este año fue condenado á dos meses de prisión, un marido que había apaleado su mujer, juzgando que se hallaba aun en aquellos dichosos tiempos en que era dueño de azotarla, y hasta de ponerle una soga por el pescuezo y llevarla á vender al mercado.
• El progreso humano, ese gigante locomotor que pasa por sobre las costumbres y las leyes de los pueblos, había ya abolido de hecho esas infame usanzas; pero no obstante, la ley escrita existía como un monumento deforme, vetusto y desproporcionado, en medio de los graciosos, limpios y elegantes edificios de la época.
• La sociedad es el hombre: él solo ha escrito las leyes de los pueblos, sus códigos: por consiguiente, ha reservado toda la supremacía para sí; el círculo que traza en derredor de la mujer es estrecho, inultrapasable, lo que en ella clasifica crimen en él lo atribuye á debilidad humana: de manera que, aislada la mujer en medio de su propia familia, de aquella de que Dios la hizo parte integrante, segregada de todas las cuestiones vitales de la humanidad por considerarse la fracción más débil, son con todo obligadas á ser ellas las fuertes y ellas en punto á tentaciones, son la fragilidad individualizada, en hombre!
• En todos los inconvenientes que resultan de su falsa posición; con un tutor perpetuo que á veces es lleno de vicios y de estupidez, la mujer tiene con todo que bajar la cabeza sin murmurar, decirle á su pensamiento no pienses, á su corazón no sangres, a sus ojos no llores, y á sus labios reprimid las quejas!
• ¿Por qué? si, por qué ese largo martirio que empieza y acaba con la vida de la mujer?
• ¿Por qué se condena su inteligencia á la noche densa y perpetua de la ignorancia?
• ¿Por qué se ahoga en su corazón desde los más tiernos años, la conciencia de su individualismo, de su dignidad como ser, que piensa, y siente? repitiéndole: no te perteneces á ti misma, eres cosa y no mujer?
• ¿Por qué reducirla al estado de la hembra cuya, única misión es perpetuar la raza?
• ¿Por qué cerrarles, las veredas de la ciencia, de las artes[13], de la industria, y así hasta la del trabajo, no dejándole otro pan que el de la miseria, ó el otro mil veces horrible de la infamia?
Juana Manso, argentina.
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