domingo 9 de agosto de 2020
Perfil

Perdón, senador Parrilli, pero un día diga la verdad

POLITICA | Por Edi Zunino | 01 de July 13:39

La idea precocida, cantada, para la columna de hoy era homenajearnos a nosotros mismos por este primer cumpleaños de Radio Perfil. Y cuando digo nosotros, hablo primero de ustedes, los oyentes, que si están ahí será porque encontraron acá una radio a su medida, directa, clara, sin rebusques ni sectarismos. Y hablo de los que estamos de este lado, haciendo todo el día, todos los días minuto a minuto la radio para informar sin descanso en estos tiempos en los que no hay tiempo que perder. Así que ¡Feliz cumple, Radio Perfil!  

Pero, bueno, la mejor manera de homenajear a una radio de noticias es siendo capaz de cambiar el foco de golpe y salirse de la comodidad de lo que estaba cantado, para darle las vueltas que haga falta a la información.

Anoche, en mi programa de tele, tuve la oportunidad de entrevistar por primera vez en mi vida a Oscar Parrilli, que hoy es senador nacional y fue el último jefe de los servicios de inteligencia de Cristina Kirchner presidenta, entre 2014 y 2015.

Me dicen que no fui muy amable con Parrilli y, si alguien percibió eso, le pido disculpas públicas... No vi el programa, pero si fuera cierto que perdí un poco la compostura tuvo que ver con que Parrilli, un día, estando en funciones en la AFI, me acusó en la Justicia de algo equivalente a la “traición a la Patria” porque contamos en la revista Noticias cómo los K pretendían apropiarse de la vieja SIDE metiéndole por la ventana 120 pibes de La Cámpora, entre gallos y medianoche, antes de dejar el poder.

Pese a que la causa terminó dormida en el archivo de Comodoro Py, Parrilli sigue sosteniendo que violamos la ley al revelar “secretos de Estado”. Como si dejar efectivos 120 ñoquis a último momento fuera eso y no una avivada…, por lo menos. 

La nota de anoche con Parrilli fue tendencia en las redes. Hacía rato que tantos kirchneristas no me insultaban a la vez. Y eso que el programa va por C5N, por lo cual muchos macristas dan por confirmado que me hice K. El argumento más usado por la hinchada ultra cristinista es que hablar de aquellas cosas con el jefe de inteligencia que antecedió a Gustavo Arribas es tirar la pelota afuera para proteger al propio Arribas, a su segunda, Silvia Majdalani, y a todo el macrismo involucrado en el escándalo del actual EspíaGate.

Se equivocan fiero. El problema de la mal llamada inteligencia argentina viene de lejos y no se salva nadie en su tétrica historia. Es un problemón irresuelto por la democracia. Y el kirchnerismo, si en serio quiere aportar a la solución del problema, todavía le debe toda la verdad de lo que supo y calló en por lo menos 11 de los 12 años y medio que gobernó.

En esos 11 años se consolidó el poder de ese personaje de película llamado Jaime Stiuso, por obra y gracia de quien se nombró fiscal a Alberto Nisman y se echó del gobierno a Gustavo Beliz, que antes de volver a la función pública recién ahora con Alberto Fernández, vivió 15 años de virtual exilio y con tanto miedo por él y por su familia que jamás quiso contar nada de lo que pasó luego de mostrar una fotocopia de la cara de Stiuso en la tele. 

Los K convivieron mucho tiempo con Stiuso y su gente, los usaron y los cubrieron, hasta que en 2014 les empezaron a jugar en contra y CFK decidió sacar de la SIDE a Héctor Icazuriaga y su segundo, “Paco” Larcher, puso a Parrilli, le cambió el nombre al organismo y apartó a Stiuso. Sólo la revista Noticias siguió de cerca la interna desatada y, a fuerza de tanta información, nunca dejamos de pensar que la muerte de Nisman fue el capítulo más negro de aquella saga. Ni Parrilli ni Cristina dieron detalles de todo lo que conocieron de esa mugre durante tanto tiempo.

Y sería importante que destapen la olla, aunque los salpique ese guiso espantoso. Porque los “servicios” han funcionado como una gran familia de bandas apretadoras y extorsivas.

“Paco” Larcher, el 2 de Icazuriaga, íntimo amigo de Silvia Majdalani, la 2 de Arribas. Darío Richarte, ex 2 de la SIDE de De la Rúa, abogado influyente del kirchnerismo, amigo y socio del empresario de medios K Sergio Szpolski y mano derecha de Daniel Angelici, empresario del juego, ex presidente de Boca y amigo-operador de Macri en tribunales y los mismos “servicios”.

Librar el actual EspíaGate a la lógica nefasta de la grieta impide ver el problema de fondo, empezando por entender por qué la AFI macrista espiaba incluso a los propios macristas. Eso pasó siempre. Lo bueno de ahora es que parece haber pruebas contundentes.

Así que, bueno: ¡perdón, Parrilli! Aunque, según ciertas escuchas ilegales, hay una persona mucho más importante que lo trata peor.

 

por Edi Zunino

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