sábado 8 de mayo de 2021
Perfil

Patricia Bullrich y Sergio Berni, reservistas para la peor Argentina posible

POLITICA | Por Edi Zunino | 19 de March 11:39

Los desplantes de Sergio Berni contra su colega nacional Sabina Frederic por su supuesta hipocresía y falta de talante son directamente proporcionales (¿o inversamente?, pero proporcionales al fin) a las veces que Patricia Bullrich cuestionó la pretendida blandura de Horacio Rodríguez Larreta.

A Berni y a Bullrich los iguala la dureza, la vehemencia, la hiperactividad y hasta han sido capaces de tirarse uno que otro elogio vinculado al uso de la fuerza, el uniforme, la disciplina y las pistolas Taser. Los diferencia la identidad política, por supuesto, pero fíjense qué curiosidad: a la “derecha” le cae bárbaro la ex montonera Bullrich y a la “izquierda”, por lo menos en su versión K bonaerense, la tranquiliza tener de su lado a un milico duro como Berni.

Dicen que ayer, tras el hallazgo de la nena de Villa Cildáñez y el verborrágico pugilato de Berni con el segundo de Frederic, el gobernador Axel Kicillof se le plantó a Alberto Fernández en defensa de su ministro. Alberto no quiere que Frederic termine “agobiada” como Marcela Losardo, porque ya el “agobiado” iría pasando a ser él. Kicillof siente que Berni le suma mucho justo donde él es más tiernito en un territorio siempre hostil: en la voz de mando.

Más tarde, ni lerda ni perezosa, mientras entraba a la presentación del libro de Mauricio Macri, su ex ministra de Seguridad y actual presidenta del PRO fue la única que accedió a hablar con la prensa para referirse precisamente al episodio que enfrentó a Sergio Berni con el secretario nacional, Eduardo Villalba. “Se agarraron a trompadas en una conferencia de prensa sobre un tema sensible. No entienden que lo importante no son ellos”, aprovechó Bullrich en un rapto de modestia.

A los dos –a Bullrich y a Berni, digo- los picó el bichito de ser candidatos a algo importante en un futuro más bien cercano. La consigna “Pato Presidenta” ya apareció en algunas pintadas en el interior, por donde ella anda circulando para presentar su propio libro. Y Berni no oculta su deseo de ser gobernador bonaerense.

Por ahora, sólo parecerían ser reservistas para la eventualidad de la peor Argentina posible. Quiero decir: un país llovido sobre mojado, nuevamente preso de la decepción y el enojo y necesitado de refugiar sus angustias desesperantes en liderazgos fuertes, verticales, confrontativos, de algún modo bien pertrechados. O blindados de autoridad. Conste que no hablo de buenos ni malos, ni de mejores o peores: hablo de estilos y de representaciones, incluso simbólicas.

Por el momento, Patricia y Sergio pesan más en los vaivenes internos de los grupos y coaliciones que respectivamente integran. Tanto a Juntos por el Cambio como al Frente de Todos, ellos les otorgan variedad, temperamento y las necesarias tensiones para exhibir vitalidad. Claro que por acá todo es tan precario y tan endeble, que la soga siempre corre riesgo de cortarse y cualquiera, hasta el más fortachón, puede pasar a ser en cualquier momento el hilo más delgado.

 

por Edi Zunino

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