domingo 7 de marzo de 2021
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Maresca: "El aborto es un crimen políticamente correcto"

POLITICA | Por Jorge Fontevecchia | 19 de January 09:07

El ex director de la Biblioteca Nacional en tiempos de Eduardo Duhalde dice taxativamente que detesta "la corrección política". Desde allí, un poco a la manera de su referente, Friedrich Nietzsche, irá intempestivamente contra el feminismo, el izquierdismo K y el uso de un lenguaje vacío de contenido. Afirma que Trump representa el espíritu del pueblo norteamericano, que Perón tenía un costado liberal y que debe retomarse con mayor profundidad la obra de Karl Marx. Les sugiere a los políticos leer más que los diarios y afirma que Cristina Kirchner no es una intelectual y que su ideología tiene más de barniz que de consistencia. 

 

—En un artículo que escribiste hace ya casi veinte años dijiste: “Cuando tenía 20 años quería ser Heidegger”. ¿Por qué Martin Heidegger y no otro filósofo? 

—En ese momento estaba muy influido por Heidegger. Fue un verdadero maestro, sobre todo en sus cursos, sus lecciones. También estaba muy influido por Immanuel Kant. Algo que sigue hasta hoy. En ese momento, también Edmund Husserl. Más o menos a los 25 años me dejó de interesar.

—¿Hay algo en la relación de Heidegger con el congreso de filosofía de 1949 en el que Juan Perón estableció el texto de “La comunidad organizada” que te acercó? 

—No. En esos años, mi interés en la política era superficial. Ese interés siempre se relacionó con la posibilidad de vincular la metafísica, algo del pensamiento metafísico, con la política. La metafísica es el corazón de la filosofía y quizá pudiera volcarse en lo político. Encontré en la doctrina peronista cierta posibilidad de que eso se llevara a cabo. El interés de Perón por la filosofía no era puramente demagógico ni circunstancial. No era un filósofo profesional, pero sí era un pensador que tenía un interés auténtico. Conocía bastante de filosofía política. Es lo que se puede desprender de su trabajo fundamental, en ese sentido La comunidad organizada, aunque sabemos que metió mano en ese texto otra gente.

—¿“La comunidad organizada” es un libro de filosofía? 

—Está un poco anticuado en algunos aspectos. Pero creo que sí. Todo argentino interesado por la filosofía debería leer esa obra por lo menos una vez. Sobre todo los peronistas o quienes se dicen peronistas. 

—¿Es injusto asociar aquel primer peronismo con algunas ideas del nazismo?

—No es injusto. Más que con el nazismo, con el fascismo. Son muy interesantes las diferencias que establece Hannah Arendt, una de mis pensadoras predilectas, entre fascismo, nacionalsocialismo y bolchevismo. 

—¿Cómo sería? 

—Ella los vincula mucho. Sostiene que el nazismo permeaba en todos los aspectos de la vida de la sociedad e incluso del individuo. No así el fascismo, donde había un cierto margen en el terreno de la vida privada. Así que ella ahí hace una diferencia. Perón tuvo influencia del fascismo, pero también del liberalismo, cosa poco reconocida y que estudió bien Claudio Chaves, a partir fundamentalmente de la correspondencia de los años 30 de Perón con el coronel José María Sarobe. Te diría que también el socialismo. Pero la doctrina política de Perón tiene cierta originalidad en relación con esas fuentes. 

—¿Perón era más metafísico que los liberales y la izquierda más clásica? 

—No lo sé. Hubo grandes pensadores liberales que eran metafísicos. Kant, sin ir más lejos. No sé si tanto John Locke, pero Thomas Hobbes, sí.

Escuchá el reportaje completo en Radio Perfil. 

 

por Jorge Fontevecchia

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