Saturday 18 de May de 2024
Perfil

La “probation” de Nacha Guevara para la eterna juventud

POLITICA | Por Edi Zunino | 06 de October 13:26

Anoche, lo verdaderamente importante del “Cantando 2020”, era pelearle el número al debut de “Master Chef Famosos” en Telefe, que amenazaba venirse con tutti. Así que había que poner toda la carne al asador. Y El Trece lo hizo, por un lado con un mega show bailantero con La Princesita y La Bomba Tucumana en el centro de la escena y, por otro, con un momento teatralmente tenso e intenso entre la espectacular octogenaria Nacha Guevara y los veinteañeros Lola Latorre y Lucas Spadafora.

Un poco con vehemencia tipo Evita y otro poco con veneno estilo Yiya Murano (dos de sus grandes creaciones) Clotilde Acosta, eternamente Nacha, asumió su rol de jueza más allá del canto y les metió una “probation” a los pibitos, que la habían gastado en las redes sociales por su tic negativo de mover la cabeza de un lado al otro cortito y rapidito cuando tiene un dilema y todo terminó cayendo al barro de una cargada fuera de lugar a los que tienen parkinson. Parece que la propia Guevara les está arreglando a los chicos un encuentro con pacientes de esa enfermedad para que se den “un baño de realidad”, ya que “no son niños, sino ciudadanos de 20 que pueden elegir presidentes y todo”.

Envasado en un programa humorístico, el episodio logró un dramatismo digno de tragedia griega en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín. No habrá alcanzado para ganarle a Telefe, que aplastó 14 a 6, pero sí para dejar en el aire un mensaje televisivo tan inusual como interesante. O interesante por lo inusual, qué sé yo…

Tal vez nos acostumbramos demasiado a considerar transgresora, inteligente o políticamente incorrecta a la estupidez humana, que incluso gusta más cuando la descalificación viene algo cargada de violencia verbal, sino muy. Obviamente, la culpa no la tienen Lolita y Luquitas, que de algún modo son las víctimas nacidas y criadas (y fabricadas en cuanto “influencers” sin carnet) en una cultura red-socialista que consolidó los vientos posmodernos, reemplazó los ideales por el gag, mutó los argumentos en insultos y, demostrando que el problema no son los jóvenes, generó líderes nacionales, regionales y mundiales de neuronas tan primitivas como Donald Trump o Jair Bolsonaro.

Por eso, ni el asunto a resolver es la juventud ni, mucho menos, resolverlo con que todo tiempo pasado fue mejor. Digo, porque los valores generacionales que tranquilamente puede simbolizar la gran Nacha y su uso de la che junto al apellido Guevara y los espíritus del mítico Di Tella, la imaginación al poder del Mayo Francés y la juventud maravillosa y la censura y el exilio cuando la opción era la muerte de veras (la violencia más allá de lo verbal), tampoco alcanzaron para hacer del futuro, precisamente, un dechado de virtudes. La bobada hiriente o irritante de hoy es, de algún modo, equivalente a lo que en su momento fueron el esnobismo y la adoración de la violencia en serio o, más tarde, el espiritualismo individualista y el newage. Al menos, de aquellos lodos llegamos a estos barros.

No está mal que los pibes del éxito fácil aprendan aunque sea una mínima lección de contenido humano trascendente. Claro que va a ser nada, pero nada de nada, sin una síntesis que nos proyecte hacia adelante de modo constructivo.

Andá a saber… Por ahí Santa Pandemia nos deja una enseñanza colectiva, la primera después de tanto tiempo.

En 1972, cuando Nacha descollaba como rupturista y talentosa flaca escopeta (no confundir con Linda Perets) que había votado poco y nada porque iban y venían las dictaduras militares, salió un disco histórico de Arco Iris, la banda original de Gustavo Santaolalla. Tenía tonalidades countries y hippies y fundía el rock naciente con el folklore. El tema “Sudamérica” decía:

“Algo se está gestando,

lo siento al respirar;

es como un viento nuevo,

que nos reunirá.”

¡Qué pavada! Lo importante, hoy, es que sean los políticos quienes no se ríen de la enfermedad. El virus este no es ningún santito: no bajamos de los 12.000 infectados y los 400 muertos diarios. Y parece que ya no pasara casi  nada.

 

por Edi Zunino

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