viernes 30 de octubre de 2020
Perfil

Estallido policial: los buenos, los malos y la miserable verdad de la milanesa

POLITICA | Por Edi Zunino | 10 de September 13:46

Anoche debatíamos amablemente con Ernesto Tenembaun en la tele sobre la naturaleza discursiva del Presidente de la Nación.

Ernesto decía que, en el anuncio de Olivos en medio del alzamiento policial, había visto a “dos Albertos Fernández”, uno de apariencia conciliadora y predispuesto a la foto con opositores y otro, agrietante y agrietado al anunciar que los aumentos para La Bonaerense saldrían de lo que hoy la Nación le coparticipa a la Ciudad de Buenos Aires.
Por mi parte, sostuve que yo había visto “un solo Alberto Fernández”, el que se da la razón a sí mismo, porque al sublevarse, los uniformados le dejaron servido el lugar de la mesura y porque ya hacía rato que venía diciendo que con los fondos coparticipables de CABA se iba a barajar y dar de nuevo (sólo faltaba que apareciera la oportunidad).

La verdad: no importa demasiado quién tenía razón, si Tenembaun o yo, porque lo verdaderamente importante era el nuevo capítulo de la farsa que estaba por empezar. 

El Gobierno habla de “justicia”. La oposición, de “venganza”. El Gobierno habla de “un punto de la coparticipación”, faltaba que digan “un puntito”, como cuando Néstor perdió con De Narváez, para que parezca menos, casi un favor. La oposición habla de 30.000 millones, por no decir 35.000 millones para que parezca más, un verdadero atropello, un abuso de autoridad y encima por decreto.

La verdad de la milanesa es que el puntito y los 30.000 palos son exactamente la misma cosa, más allá del énfasis, de la rimbombancia. Quiero ser gráfico: la verdad de la milanesa es que la milanesa es media milanesa fría que nos quedó de anoche y por eso nos estamos peleando. La plata de algún lado tiene que salir. Y la verdad de la milanesa es que sale siempre del mismo lado desde hace años. Va y viene. Sábana corta: te tapás los pies y te destapás el pecho. Solución para uno, problema para el otro. Pero de esa escasez espantosa que es la base de todo nadie habla, porque la lógica electoralista, cuando se pelea como ratas por el queso, exige sublimar la pelea entre los “justos” y los “vengadores”. Se miente por eso. Con la seña de un siete bravo cuando nos queda un ancho falso. El de oro. Sí, el “culo sucio”, pero hablamos de Patria y de República para que no se note. 

En el fondo, es divino que la poli se le plante al otro y hasta se celebra el fragote de chumbos y sirenas con cacerolazos sin rostro convocante, aunque de la boca para afuera ¡qué barbaridad… pero la pucha esta democracia, che! Gravísimo. Espantoso el papel de los opositores que no están en cargos ejecutivos. ¡Mirá a los que hablaban horrorizados del “club del helicóptero”! Por su lado, el Gobierno habla de “unidad” con naipes en la manga y cuchillos bajo el poncho. Sorprende a todos con lo que no se consultó con nadie.

Conclusión: acá hubo un paro de uniformados con armas que cercaron al poder político, lograron un aumento y ningún preso y siquiera sumariado. Apenas Kicillof anunció los números de la recomposición, desde Puente 12, un poli que llevaba la voz cantante requirió “que se cumpla todo lo pactado”. El gobernador no les había garantizado inmunidad. “Todo lo pactado”. Ayer anticipábamos acá mismo que esto terminaba en un pacto coyuntural, no en una solución de largo plazo. Así viene siendo desde 1983.

Pero nadie se junta para decir las cosas como son. Es evidente que lo importante no son las cosas. El decreto 735/2020 que firmó ahora el presidente Fernández no hace justicia ni venganza: sólo le da marcha atrás, y en parte, al decreto 194/2016 que firmó Mauricio Macri apenas asumió para duplicarle la coparticipación a la Ciudad y que, a su vez, anulaba el decreto 705/2003 de Eduardo Duhalde y que trabajen los arqueólogos.

Así que, desengolemos las palabras. Lo que hay para repartir es media milanga de anoche, fría, en la heladera…

por Edi Zunino

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