domingo 7 de marzo de 2021
Perfil

El funeral político de Diego Maradona: un “gol con la mano” en plena pandemia

POLITICA | Por Edi Zunino | 26 de November 11:57

Los funerales de Carlos Romualdo Gardel y los de Diego Armando Maradona están separados por el tiempo -somos testigos presenciales de que los siglos pasan- pero ambos están unidos por el fervor popular, la devoción al ídolo, la admiración aspiracional por ese de nosotros que llegó y superó todas las barreras porque era el mejor, aunque se nos parece tanto en la tragedia.

En la construcción del mito popular, no hay talento sin vicio ni éxito sin desenfreno. El héroe cultural, a diferencia del prócer épico, es la mayor perfección posible de los imperfectos. ¿Gardel sería Gardel si no hubiera sido punga de pibito, hijo natural e inmigrante en patas entre los carros y los cajones del Mercado de Abasto? ¿Maradona sería Maradona sin Fiorito, sin el gol con la mano y sin la droga o el alcohol? No lo sabemos, pero sí sabemos que aquellos “pecados” son ingredientes esenciales -y no sólo justificados sino hasta festejados- de estos mitos incuestionables.

El tango con Gardel y el fútbol con Maradona fueron, cada cual para su momento histórico, puentes mágicos entre dos épocas que reconfiguraron el sentido de lo popular. Yrigoyenismo, Década Infame, caldo fabril del peronismo. Perón se peinaba como Gardel y su sensibilidad simbólica radicaba en una actriz del pueblo. Dictadura, Malvinas, democracia con calle y papelitos. Todos los presidentes civiles de esta era, de la nuestra, se abrazaron al Diego.

Y eso está haciendo Alberto Fernández, al consagrar casi un “patriota latinoamericano” a un jugador de fútbol que, naturalmente -porque mayoritariamente nos parece natural-, merece sus funerales en la Casa Rosada. No digo que esté mal, ojo: todos “tenemos adentro” algo maravilloso que nos inoculó Maradona y estamos en estado de flash. Tampoco digo que esté bien. Digo que la política no se iba a perder la posibilidad de regalarle un escenario central, único, excelso a la espontaneidad multitudinaria que brotó ayer en la infinidad de santuarios que se fueron sucediendo con el correr de las horas, incluso frente a la morgue donde una decena de peritos autopsiaban el cadáver.

Nos tocó este sacudón emotivo justo en el año con menos fútbol del último siglo, por obra de la pandemia. Una pandemia que no se acabó y que nos mantiene en un Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio dispuesto por las autoridades, justo cuando, estimulados por las mismas autoridades, salimos a amontonarnos más futboleramente que nunca para las exequias del 10.

Antes de las 7, cuando se ya veían algunos de los descontroles recurrentes que se van dando cada rato frente a la Casa de Gobierno, les mandé mensajitos por WhatsApp a tres de los más importantes infectólogos de la Argentina. El contenido era sencillo: “¡Buen día! Acá Edi Zunino, en off: ¿es recomendable este súper funeral según las reglas del DISPO?”.

Llamemos Infectólogo 1 al primero que respondió: “No, de ninguna manera, pero es lo único que se puede hacer. La pasión supera lo racional. En todo caso, agradezcamos que fue ahora y no hace 30 días. La temperatura ayuda. Lo abierto también”.

Mandó audio el Infectólogo 2: “Sugerimos que debía armarse en un lugar más abierto, por ahí -de hacerse en la Rosada- que fuera en la explanada de la entrada por Rivadavia, que está a resguardo, pero aireado. Después, lo de rigor: 1) distancia de dos metros en la cola; 2) todo el mundo con barbijo; 3) pasaje breve por el cadáver, no más de treinta segundos y que la gente no tenga dónde agruparse. Si esto no se cumple todo prolijamente, puede ser una hipoteca de acá a una semana o quince días. En las aglomeraciones al aire libre se reducen los riesgos de contagio, pero no desaparecen”.

Fue muy sintético el Infectólogo 3: “Una locura”, dijo.

Busquémosle el lado piadoso al asunto, ya que estamos velando a “D10S”. Tal vez sea mejor darle organicidad y alguna centralidad sanitaria desde el Estado a lo que de todas maneras iba a ocurrir con multitudes geográficamente más dispersas. Porque, bueno: ha muerto Maradona. Ni más, ni menos. Gol con la mano vale.

 

por Edi Zunino

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