domingo 18 de abril de 2021
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Eduardo Costantini: "Las ciudades deben reinventarse"

POLITICA | Por Jorge Fontevecchia | 05 de April 10:45

En 2000 se instaló la primera familia en Nordelta. Fue el símbolo de un esquema de real estate vinculado a un estilo de vida. La pandemia demostró que también se trata de un buen sistema para prevenir el hacinamiento, un fenómeno que no solo se explica por la cuestión socioeconómica, dado que puede observarse en las zonas más caras de ciudades como Nueva York. El desarrollador más importante de Argentina propone ideas para una demografía más productiva y se muestra preocupado por la inseguridad jurídica creciente.

—¿Cómo se modifica y modificará el sector del “real estate” a partir de la irrupción del coronavirus?

—El virus hizo que la gente premiara la vida al aire libre. En este lapso la más afectada desde el punto de vista del hábitat fue la ciudad.

—¿La o las ciudades?

—La ciudad genéricamente: las ciudades. Es el mayor foco de infección de por sí. Además, la reclusión en los departamentos en las cuarentenas generalizadas llevó a la inmovilidad en la ciudad. Por sí mismo el núcleo urbano otorga grandes servicios: hay restaurantes, cines, museos. Es una aglomeración de gente que se cortó por el coma inducido de la pandemia. Las personas se encontraron recluidas en un hábitat pequeño, los departamentos, sin los beneficios de la ciudad. El avance tecnológico hizo que haya cada vez más servicios a través de internet. Ahora se puede trabajar desde cualquier latitud. Hoy hay personas que trabajan en empresas radicadas en otro país, al que no fueron nunca o van muy esporádicamente.

—Cuando construiste Nordelta, ¿imaginabas algo así?

—No, para nada. Empezamos con las obras a fines del 98. La primera casa de Nordelta se terminó en 2000. En ese momento se instaló la primera familia. Tanto en Nordelta como con Puertos/Escobar lo que se buscó desde un comienzo era contar con los beneficios del aire libre, de la menor concentración de gente, y traer en simultáneo los beneficios de la ciudad en cuanto a servicios. Y los colegios. Nordelta tiene siete. Ahora Puertos tendrá su tercer colegio. A eso se suma el centro comercial y el médico.

—¿Qué cantidad de habitantes hay?

—Más de 40 mil habitantes. Unas 14 mil familias, entre departamentos y casas. Estamos en el proceso de construcción de los últimos cuatro barrios. Más o menos serán finalmente unos treinta barrios. Después nos falta completar la parte de los multifamiliares: departamentos y oficinas. Serán aproximadamente 80 mil personas.

—Casi una ciudad.

—Claramente. Una ciudad que se fue construyendo a través de estos primeros veinte años, y seguirá construyéndose. Al principio no había nada. La concepción es una sumatoria entre barrios, departamentos, colegios, oficinas, una dependencia el día de mañana del municipio, un centro de monitoreo y de control, un programa de sustentabilidad. Todo eso se da en la medida en que escala. Hay algo orgánico: al principio es solo un órgano, al que después se adicionan otros, como la aparición del centro comercial o del primer supermercado. Y está pensado desde un comienzo en un máster plan que varió apenas un 10% de lo concebido. 

—¿Qué otras modificaciones se producirán a partir del coronavirus?

—Ya hay modificaciones. Hay que pensar si ese cambio quedará o no, cuánto permanecerá residualmente. Es un fenómeno internacional. Miami es un estado receptor de la pandemia del virus. La gente migró de Nueva York, incluso de California, porque hay menos densidad, espacios abiertos, un clima más favorable y la gente puede trabajar a distancia.

—Sucede como en la época de la Edad Media, que la gente se escapaba de las ciudades supuestamente infectadas.

—Parte es eso. A lo que se suma el proceso de mayor valoración de ese estilo de vida: con más aire libre, verde, agua. Uno puede preguntarse si eso llegó para quedarse.

Escuchá el reportaje completo en Radio Perfil. 

 

por Jorge Fontevecchia

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