domingo 26 de septiembre de 2021
Perfil

Documento histórico: Pino Solanas registró al Perón más astuto, machista y brutal

POLITICA | Por Edi Zunino | 09 de November 12:31

Hace rato ya que la noche del domingo, en la televisión, es prime time. El programa de anoche en el horario central de La TV Pública llevó por título “Perón: Actualización política y doctrinaria para la toma del poder”. ¡A la flauta! Tan en seco, así nomás, como quien dice “MasterChef” o “Periodismo Para Todos” o “Corea del Centro”, suena fuerte “Actualización política y doctrinaria para la toma del poder” en horario central de la televisión abierta. Más aún, si estás cerrando el domingo de un nuevo banderazo anti-peronista en el país y con Donald Trump avisando desde el Norte que vuelve el comunismo, incluso en su propio país. Claro que estamos hablando de un documento histórico con Juan Domingo Perón vivito, coleando y hablando a cámara desde Madrid en 1971 y de un homenaje del canal estatal al autor del documento, Fernando “Pino” Solanas, que murió el sábado en París, atacado por el coronavirus.  

Es difícil abstraerse de contaminar con una visión actual un documento histórico como ese, sobre todo a la hora de los periodísticos. Perón justifica, mirando a cámara, canchero y hasta con sonrisas, la violencia armada. Promueve una “guerra interna” cuya existencia después se negó, para desterrar la llamada “teoría de los dos demonios” y que no quedaran dudas del genocidio que, en efecto, hubo. Es muy difícil no echarle la culpa a Perón, ni más ni menos que aquella que le cupo como líder doctrinario y militar de carrera, de haber empoderado a la juventud maravillosa que después, cuando ya había vuelto, expulsó de la plaza por imberbe y combatió con la Triple A. 

Y sí: es difícil abstraerse del hoy para mirar el ayer. Y ojalá no fuera fácil analizar esa charla de Solanas con Perón, que su momento fue un acontecimiento político de altísimo voltaje, con el ojo cínico y acrítico de quienes estaban allí y hoy siguen en carrera, incluso con responsabilidades de poder.

Es cierto, se puede decir sin culpa que aquel era otro mundo. Pero no debería evitarse verlo como un antecedente insoslayable de éste que hoy nos toca.

En un momento de la charla con Solanas, Perón se apiada de Lenin por no haber podido gozar de la Revolución Rusa que ideó, por haber envejecido y haberse muerto. Perón les dice “a los jóvenes”, con sarcástica sonrisa, que él mismo ya está viejo y el futuro es de ellos. Los embala con líderes en los que no cree, pero ellos sí. Y les enseña que Stalin cumplió con éxito “la etapa doctrinaria de la revolución” porque “la doctrina no se mete así nomás, de cualquier manera”. Entonces explica algo de lo que parece convencido. Dice Perón:

“Porque… ¿cuál es el sentido de que hayamos incorporado a las mujeres a la lucha política, primero dándoles la posibilidad de votar? La razón es doctrinaria. Hasta los 6 años se forma el subconsciente de los niños y las madres están ahí, al lado de esos niños. Hay que meterles la doctrina”, dice Perón, que con oídos de hoy suena monstruoso. Monstruoso de monstruo.

Hay una militancia, hoy, joven y neo-peronista, digamos, formada desde el 2001 para acá y con gran influencia del período kirchnerista. Me encantaría saber cómo se procesa a ese Perón desde veintipico de años y con un pañuelo verde enredado en la muñeca. Es de suponer que no habrá un buen Siglo XXI si no se procesa bien el XX, que fue doctrinario… dogmático y por demás brutal. Incluso en el eventual bando de los “buenos”.

 

por Edi Zunino

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