sábado 8 de mayo de 2021
Perfil

Cristina se olvidó del Che Guevara cuando elogió a Rodríguez Larreta

POLITICA | Por Edi Zunino | 26 de March 11:37

Ayer, tras el 45° aniversario del golpe del 76, Cristina Kirchner sorprendió al mundillo político y mediático con sus elogios a Horacio Rodríguez Larreta por el modo en que el Jefe de Gobierno porteño evocó la fecha: lo hizo recordando a su padre, que también se llamaba Horacio, que fue detenido de madrugada, que estuvo desaparecido en el Pozo de Banfield y que, por la exposición que le daba ser presidente de Racing Club mientras se organizaba un mundial de fútbol, los militares decidieron devolverlo a la luz.

En su homenaje, Rodríguez Larreta (h) colocó la relación afectuosa que su papá había mantenido con el Padre Mugica, poco antes asesinado por la Triple A, tal vez como síntesis explicativa de las motivaciones que pudo haber tenido aquel secuestro en un Falcon verde sin patente. Pero seguro había más…

Horacio Rodríguez Larreta (p), pese a provenir de una familia patricia y haberse criado en los modales paquetes de la high society porteña, se había formado políticamente en el ala izquierda de la Unión Cívica Radical Intransigente que, en 1958, llevó a la Presidencia de la Nación a Arturo Frondizi. Eran tiempos de proscripción del peronismo y el propio Juan Perón había promovido el apoyo a Frondizi en las primeras elecciones libres después de la autoproclamada Revolución Libertadora. Rodríguez Larreta formó parte de los llamados “jóvenes brillantes” que rodeaban al presidente y, entre otras cosas, promovían la educación laica y cierta independencia económica desde el desarrollo nacional, en una América Latina convulsionada por la Revolución Cubana. 

Se ubican dos hechos políticos como motivadores del derrocamiento de Frondizi: el triunfo del sindicalista combativo peronista Andrés Framini en las elecciones para gobernador bonaerense y la reunión secreta en la residencia de Olivos que Frondizi mantuvo con Ernesto “Che” Guevara, que fue traído en un vuelo privado desde Punta del Este. En agosto de este año se van a cumplir 60 años de aquella cumbre, que fue tomada como una mojada de oreja por los jefes de las Fuerzas Armadas.

Horacio Rodríguez Larreta formó parte de aquel operativo semi-clandestino. Lo encabezó Jorge Carretoni, que era diputado, había presidido la juventud de la UCRI y fue enviado a la cumbre de la OEA en Punta del Este con la especial misión de traerle al Che a Frondizi. Carretoni conocía a un gran amigo de Guevara, el entrerriano Ricardo Rojo.

Las reuniones preparativas fueron cuatro y Rodríguez Larreta, que participó en dos, ya no era un extraño para Guevara: dentro del plan de acercamiento, le había oficiado de traductor al entonces ministro de industria cubano cuando se reunió con Richard Goodwin, que era el enviado de John Kennedy al evento. Lo primero que le tocó traducir fue una ironía del Che: inició el encuentro agradeciéndole al diplomático americano por la reciente invasión de Bahía de Cochinos, repelida por los cubanos y convertida en un marketing impagable para las posturas antimperialistas que crecían en el continente y no sólo sostenidas por organizaciones armadas.

Claro que Rodríguez Larreta no era un guerrillero ni nada que se le parezca. Era un fruto de una generación concreta en una época concreta (y muy pero muy movidita, por cierto). Un demócrata era. Y un gran tipo, de conversación exquisita. Me consta.

 

por Edi Zunino

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