viernes 22 de enero de 2021
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Cierran Uruguay: ya ni los buenos respetan nuestro grito sagrado de libertad

POLITICA | Por Edi Zunino | 23 de October 11:36

Anteayer, en este mismo espacio, nos preguntábamos por qué será que los uruguayos no se dejaron idiotizar por la grieta y les confieso que me quedé con ganas de decir algo y también con la necesidad de aclarar otra cosa.

Voy primero con las ganas: en nuestras escuelas se debería estudiar más a José Gervasio Artigas, su lealtad absoluta a las ideas de Mayo y por qué José de San Martín se negó con fiereza a combatirlo, desobedeciendo las órdenes del poder porteño y hasta los consejos de sus propios compinches de la Logia Lautaro.

Ahora voy con la aclaración: no idealizo al Uruguay ni a los uruguayos, para nada, sólo les reconozco capacidades que nosotros tenemos pero algún día dejamos de atender y de enseñar, de tan tocados por una supuesta varita mágica del éxito que en realidad era la viga en el ojo propio que sólo permite ver la paja en el ajeno. Creo que, aún desde la misma soberbia, si mínimamente estudiáramos al Uruguay como una maqueta a escala de lo que nos gustaría revisar de nosotros mismos, aprenderíamos muchas cosas nunca ensayadas y redescubriríamos recetas perdidas.

Pero bueno: la cuestión es que los astros se empecinan en alinearse en nuestra contra y ayer se hizo oficial que Uruguay va a mantener sus fronteras cerradas para el turismo en la temporada alta del verano. Primero dijimos: vámonos al Uruguay como Grobo y Galperín, que allá gobiernan los blancos y se respeta nuestro grito sagrado de libertad, libertad, libertad… Y no terminábamos de decirlo que una comunista con hoz y martillo y todo ganaba Montevideo mientras Pepe Mujica nos decía “vengan, vengan, que acá los vamos a esquilar” con impuestos. Ahora, Lacalle Pou, que no es de izquierda ni populista ni nada de eso y era tomado -con razones- como ejemplo de buenas prácticas epidemiológicas, nos viene a decir que nos quedemos en casa justo cuando estamos abriendo todo del lado de acá para las vacaciones.

Es una decisión dificilísima para los uruguayos, que va a tener en principio grandes costos económicos. La industria turística representa casi el 8% del PBI oriental y la mueven en primera fila los argentinos y los brasileños, en ese orden. Es que, pese a haber manejado las cosas muy bien -acorde a los resultados- se les están disparando los números del Covid-19 y como en Argentina y en Brasil siguen expandiéndose los contagios, decidieron perder plata para blindar la capacidad operativa de su sistema sanitario.

Los uruguayos tienen tan claro lo que es ser de izquierda o de derecha, que no necesitan politizar a un virus sin ideología, ni partido ni patria para satisfacer su autoestima. Para sentirse uruguayamente bien, sólo se ponen de acuerdo en las medidas a tomar. Y ojo: no es que lo hagan sin discutir, pero no discuten cargos ni puestos en listas electorales con una enfermedad como coartada. La enfermedad es el tema central.

En síntesis: los adalides de la libertad y el progreso decidieron cerrar un rato su principal industria. Ojalá de este lado del charquito no estemos planificando minuciosamente una catástrofe, vencidos por el cansancio y el oportunismo.

 

por Edi Zunino

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