sábado 5 de diciembre de 2020
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Apocalipsis 2021: ¿A Duhalde le picó el bicho de Carrió?

POLITICA | Por Edi Zunino | 25 de August 12:13

Eduardo Duhalde, de algún modo, es un milagro de la naturaleza política. Cumplió su sueño de llegar a Presidente de la Nación. Pero no cumplió el sueño de llegar a la Casa Rosada por los votos populares: llegó por decisión parlamentaria. Pero sí cumplió el sueño acaso más grande:  salir de la Casa Rosada como ex presidente, como un estadista y no como un presunto delincuente, como casi todos los presidentes desde 1983, salvo Raúl Alfonsín. Salió limpio. Sin causas. En realidad, mucho más limpio de lo que había entrado. A Eduardo Duhalde, la Presidencia, en uno de los momentos más graves de nuestra historia, le funcionó como un Lave-Rap. Le lavó la pilcha. El vestuario completo. Sólo los K, es decir, Néstor y Cristina, entre desagradecidos y ansiosos de poder, trataron de devolverle a Duhalde la categoría de “padrino” tipo cosa nostra que se había ganado en los suburbios del qué dirán bonaerense de los ‘90.  

Todo indica que estamos transitando un momento histórico todavía peor que el 2001/2002. La pandemia complicó la mishiadura preexistente con encierro, con tensión, con muertos contados ahora dos veces por día de a centenas y con más mishiadura que antes. Y Duhalde consigue, de pronto, estar de nuevo en el centro de la escena con pronósticos onda Carrió, un poco por lo apocalípticos y otro poco por lo interpretativos de la intimidad humana del presidente Fernández, como hacía Lilita con Macri.

Empecemos por lo segundo: Duhalde dice que Alberto no está durmiendo bien y que no está encontrando espacios de desenchufe, como los que tenía Menem con el golf. Sostiene que, producto de ese estrés, el Presidente está planteando una agenda fuera de la realidad, lejos de la unidad nacional que había prometido promover. Por lo demás, anoche Duhalde tiró una bomba que sigue sonando. Dijo que son “ilusos” quienes creen que el año que viene va a haber elecciones y hasta sostuvo la posibilidad de que haya un golpe de estado en la Argentina. Había dicho, también, que le da consejos a Fernández para que “no termine como De la Rúa”. Digamos que, si quería llamar la atención, lo logró. Por lo visto, el llamado “club del helicóptero” que tanto le gusta citar al “diputuit” Fernando Iglesias, no habría sido creado sólo para atosigar a Macri.

Digamos, además, que nos encantan las predicciones. En general, las de políticos, economistas y periodistas raras veces se cumplen. Pero las necesitamos para reafirmarnos, incluso en nuestros propios trastornos de ansiedad, agravados por 160 días de cuarentena con la enfermedad, la muerte y la bancarrota soplándonos en la nuca.

No voy a caer en la tentación de analizar el futuro. Los gurúes que se la creen, allá ellos. Prefiero ahondar en qué buscaría Duhalde con estas declaraciones. Los K se lo explican fácil: “Está gagá”, dicen y punto. No lo descalifican gratis: Duhalde sigue siendo un vocero natural del peronismo bonaerense profundo, que no es kirchnerista ni está enamorado del gobernador Kicillof. Ese peronismo, en realidad, conecta más con Massa o hasta con Lavagna, a quienes Duhalde viene reivindicando en las entretelas de sus petardeos de estos días.

La semana pasada, Chiche, la esposa de Duhalde, se retiró de la Mesa del Hambre, ofuscada por cierta frivolización de ese espacio consultivo a partir de los famosos que lo integran “sin saber nada de hambre”. Ahora Duhalde cae con estas advertencias, mientras reivindica como modelo su Mesa del Diálogo de 2002, que junto a las “manzaneras” de Chiche habían resultado claves para superar la crisis. Chiche fue de las primeras en respaldar las predicciones de su marido. “Los movimientos en Latinoamérica se contagian”, dijo, recuperando la agenda regional que suspendió la pandemia (entramos al 2020 con militares movilizados por todos lados entre nuestros vecinos, ¿se acuerdan?).

En el fondo del fondo, a Duhalde le encantaría jubilarse del todo presidiendo el Consejo Económico y Social que prometió Alberto Fernández en la campaña y se demora sin demasiadas explicaciones. ¿Qué quiero decir con esto? Nada por ahora. Sólo anotar el dato. Y ampliaremos.

 

por Edi Zunino

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