domingo 9 de agosto de 2020
Perfil

Alicia en el (nefasto) país de "#CFKAsesina"

POLITICA | Por Edi Zunino | 06 de July 14:29

En la vieja Roma, se denominaba “fasto” a aquello que era lícito. Los “días fastos”, eran los días dedicados a hacer justicia y a hacer negocios, actividades que se desarrollaban en el mercado público.

Algo nefasto, entonces, vendría a ser algo ilícito, algo malo porque está fuera de la ley, no importa si terrenal o divina. Así, para la Real Academia, nefasto significa “que causa desgracia o va acompañado de ella”, supuestamente porque lo injusto es perjudicial. Segunda acepción de nefasto: “que es extraordinariamente malo”.

El sábado, desde que el cadáver de Fabián Gutiérrez apareció enterrado con signos de tortura en El Calafate, el hashtag #CFKAsesina empezó a convertirse en tendencia en esa cloaca del intelecto humano llamada Twitter, que es, por lejos, la más antisocial de las redes sociales, donde puede decirse cualquier cosa de cualquiera sin el más mínimo recato, ni argumentos, ni alguna cuota de siquiera pretendida razonabilidad y todo eso “extremadamente malo”, es decir, nefasto, sin castigo alguno.

Ya que estuvo en tantas bocas a la vez, analicemos el “razonamiento” #CFKAsesina sin pelos en la lengua: como CFK mandó a matar a Nisman porque el fiscal estaba a punto de denunciarla, ahora mandó a matar a su ex secretario privado porque éste se dio por “arrepentido” en el Caso Cuadernos.

Claro que el “razonamiento” tiene dos “pequeñas fallas” (lo digo con ironía): ni siquiera está probado que Nisman haya sido asesinado (la escena de su muerte era la de un suicidio, mal que les pese a Patricia Bullrich y su amada Gendarmería); y, a priori, el homicidio de Gutiérrez sí parece un asesinato cantado, aunque con demasiados condimentos “privados” para considerarlo un crimen político.

Hasta ahí, el hashtag #CFKAsesina vendría a ser nada más que una expresión de deseos de la porción más salvaje de la oposición, muy en línea con aquel “Viva el cáncer” que selló el indignante sentido del humor negro del antiperonismo original.

De todos modos, es tan inversamente proporcional la velocísima furia con que el kirchnerismo salió a descartar un eventual móvil político, que sería sensato darle al caso la seriedad que merece cualquier asesinato y alejarlo con urgencia de las influencias político-familiares que caracterizan al Poder Judicial santacruceño: Natalia Mercado, hija de Alicia Kirchner, gobernadora y cuñada de Cristina, es nada menos que la fiscal de la causa.

El kirchnerismo, que es gobierno en Santa Cruz y forma parte del gobierno a nivel nacional, debería ser el principal interesado en que las cosas parezcan hechas en serio. Ello no quiere decir, necesariamente, que el tema deba pasar al fuero federal, por más que Gutiérrez fuera testigo en un escándalo de supuestas coimas de alto vuelo. Sí lo ameritaba el Caso Nisman, aunque por su función específica y de ningún modo por la calidad profesional de quienes lo investigaron en un principio.

La sobrina de CFK y la propia Alicia tienen la chance histórica de hacer algo visible por la transparencia en el manejo de la cosa pública: sería sano que se alejaran del asunto. Pero sería raro que corrieran el riesgo de quedar como abandonando a su pariente más ilustre, por lo cual debería ser la propia CFK quien se los pida, aunque, en tal caso, se estaría entrometiendo sobreactuadamente en temas judiciales, o sea, de otro poder. Y que, encima, la afectan.

El kirchnerismo, con una gran manito de la oposición mediante, transita la condena de haberse convertido en un género policial en sí mismo. No es delito. Pero da charla. Y vende. Muy nefasto todo.

por Edi Zunino

Galería de imágenes

Comentarios

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario