jueves 26 de enero de 2023
Perfil

Alberto Fernández tiene un Plan BB donde Cristina no corta ni pincha

POLITICA | Por Edi Zunino | 01 de December 13:23

Cuando Alberto Fernández nombró canciller a Felipe Solá le quiso dar una señal de tres patas al mundo de la diplomacia:

1) Pragmatismo sin ideologización de las relaciones exteriores. 

2) Representación de un país hoy por hoy básicamente rural.

3) Manejo propio de la política internacional, sin interferencias de Cristina Kirchner.

Con Daniel Scioli en Brasilia y Jorge Argüello en Washington se hizo cargo de dos prioridades regionales: la convivencia imprescindible con Jair Bolsonaro para el intercambio con Brasil y el usufructo mutuo de la relación hacia afuera; y la urgencia de la deuda con el FMI, donde mandan los Estados Unidos y nadie sabía que, un año después de asumir, el mandatario del Norte ya no sería el republicano Donald Trump, sino que ahí pasaría a estar el demócrata Joe Biden, que además es católico y bendecido por el Papa Francisco, que además es peronista.

Del trípode Solá-Scioli-Argüello, el que más formación internacional tiene es el embajador en Estados Unidos, que fue jefe político y parlamentario de Alberto Fernández en el peronismo porteño, que supo mantener una relación equilibrada con los K ya como representante en la ONU como en Washington y que, sobre todo, a lo largo de la última década y media se convirtió en un experto, en un profesional de la diplomacia, con buenos contactos en lo más granado del establishment político y económico estadounidense y de todas las potencias del G20, China incluida.

Ayer, los tres se anotaron interesantes porotos. En una sola tarde, y en su peor momento de gestión, el Presidente tuvo su primer contacto con Biden y con Bolsonaro, las dos B cruciales de su táctica inmediata. Con uno, el demócrata, habló de sus deseos de “ordenar” América Latina, lo que en Washington fue tomado como un guiño para ir buscando salidas intermedias a los extremos sobre el tan electrizante Factor Venezuela. Con el otro, el ex militar, le propuso hablar más allá de las diferencias y acordaron retomar la charla sobre el Mercosur.

Las gestiones de Argüello y Scioli, con lo distintos que son, se asemejan en el minucioso bajo perfil con que se mueven entre políticos, empresarios y operadores todoterreno de sus respectivos distintos, a quienes intentan convencer de que la Argentina entró en una etapa en la cual desea sobre todo normalidad y madurez.

O sea, otros tiempos. ¿Se entiende?

Tiempos en los que, además, Trump ya pasó como pasaron sus protegidos en el Sur. ¿Me explico?

No me hago el intrigante. Sólo me resulta demasiado temerario afirmar, así, de frente, aún en términos diplomáticos, que Cristina y Macri ya fueron. Que no pinchan ni cortan.

 

por Edi Zunino

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