miércoles 23 de junio de 2021
Perfil

Alberto Fernández: ¿pasamos de la unidad científica a la grieta esotérica?

POLITICA | Por Edi Zunino | 31 de August 11:44

Uno de los problemas de la política-espectáculo -que siempre es cosa de otros-, es que los resultados pueden no valer tanto como los estados de ánimo. Digo, sobre todo en lo inmediato, cuando el resultado todavía no es el final y cuesta ver claro cómo hubieran sido las cosas si no se hacía por lo menos algo de lo que se hizo. El futuro, que es básicamente impredecible, se vuelve invisible, inasible, inexistente si se cumple aquello que no pasó. Es decir, si algo se evita, es que nunca llegó a suceder. Y si no sucedió quedó fuera del tiempo: no era futuro ni presente, y en todo caso podrá quedar inscripto como especulación del pasado, a lo sumo como materia discutible. Es difícil medir el éxito por aquello que nunca ocurrió.  

Miren a Alberto Fernández. Hoy, en los principales medios del país, se le cuestiona que la Argentina esté a punto de entrar en el top ten de infectados como si alguien hubiera dicho que no nos íbamos a infectar: el asunto -se dijo, se dijo y se dijo hasta el hartazgo- era alejar lo más posible el índice de contagiados del índice de muertos y, para eso, hacía falta ganar tiempo en el equipamiento sanitario para que el sistema no se desborde cuando llegara el pico. Parece que estamos transitando el pico. El sistema de a ratos cruje, pero aún aguanta. Y, aún así, lo dicen periodistas considerados “serios”: ningún pronóstico se cumplió, ni los buenos ni los malos. Ajá…

Temo que esos mensajes más los de las encuestas, en los que día tras día cae la imagen presidencial, están a punto de hacer claudicar al Presidente en uno de los puntos básicos de su propuesta electoral: el discurso de la “unidad nacional” parece estar haciendo agua. Puntualizo algunas señales fuertes en esa dirección:

1) El “triunvirato” con Rodríguez Larreta y Kicillof dejó de funcionar sin demasiadas explicaciones y aquí no ha pasado nada. Ahora, cada cual explica lo suyo por su lado, ahondando la confusión.

2) Se instaló desde el Gobierno el “ellos y nosotros”.

3) Alberto F les habla cada vez más a los propios y lo hace como si la Argentina fuese un problema suyo. La construcción verbal “los necesito” indica un modo de liderazgo que antes no usaba. Y lo usa para que la gente se cuide: es la gente la que necesita cuidarse, señor Presidente, nadie se va a cuidar para hacerle un favor a usted. (Bueno: casi nadie, hay fanáticos por ahí).

Ha dicho el Presidente, el sábado a la noche en C5N, como para explicar el difícil momento que está viviendo: “El día que nació el peronismo, nació el anti-peronismo. Siempre va a ser así”. Estoy de acuerdo con la conclusión. Irrefutable. Pero Alberto Fernández no es un analista político ni un historiador. Está donde está para modificar eso que cuestiona como un problema y fue precisamente eso lo que, se supone, pretendía resolver al exhibirse como virtual campeón de la unidad. Si la tele-política es cosa de otros para el grueso de la sociedad y los problemas de la política exceden a los gobernantes y los gobernantes se amoldan a ellos, ¿de qué salida y qué construcción estamos hablando? Prometió no hacer lo de “siempre”.

En sus últimas apariciones, el Presidente se mostró, de algún modo, dominado por la grieta. Parece hablarles sólo a sus adeptos, como temeroso de que se le vayan. Aparte de peronista contra los anti-peronistas, se muestra federal y anti-porteño, aunque es más porteño que la Avenida Callao (por citar la que eligió para ponerle nombre a su grupo interno). Se muestra con los pobres, contra los ricos (aparte de porteño, había elegido Puerto Madero para vivir). Y ahora, de golpe, muestra su lado esotérico: el sábado a la noche también contó que, a pedido de Vilma Ibarra (que viene del “marxismo científico”, no se olviden), se hizo hacer una carta astral que lo predestinó a ser quien nos reconstruya desde las cenizas. Perdón por la humorada, pero ojalá sea una metáfora de lo que pasó y no el anuncio del incendio que está por venir. Es lo único que nos falta.

En un rato, Alberto Fernández va a estar celebrando otro acierto: la negociación de la deuda privada. Dije otro acierto. Y se espera que tire al menos una punta de sus ya famosas aunque ignotas “60 medidas” que vendrían a configurar su plan. Nada, de todos modos, va a ser sólido a la larga sin la prometida y jamás ensayada unidad nacional. Estamos a punto de septiembre. De pronto, el 2021 se nos vino encima. Roguemos que lo de hoy a la tarde no sea el lanzamiento precoz de la campaña electoral. Y que no se rinda a los estados de ánimo.

por Edi Zunino

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