En su nueva columna “¿Qué nos pasa con lo que está pasando?”, la doctora en Psicología Guillermina Rizzo (Mat. 79.901) reflexiona sobre el debate actual en torno al uso del celular en el sistema educativo.
A partir de una metáfora que remite a los aprendizajes progresivos de la infancia —como el uso de tijeras, punzones o herramientas escolares—, Rizzo plantea que históricamente la educación no se basó en prohibir, sino en enseñar a utilizar los recursos de forma responsable.
En este contexto, analiza cómo el celular pasó de ser una herramienta que permitió sostener la continuidad pedagógica durante la pandemia a convertirse hoy en un “enemigo” dentro del aula. Frente a esta tensión, la psicóloga invita a abrir preguntas: ¿prohibir los dispositivos resuelve el problema o lo simplifica? ¿Qué rol debe asumir la escuela frente a un ecosistema digital que ya forma parte de la vida cotidiana?
Rizzo advierte que el mundo digital es un territorio donde conviven oportunidades de aprendizaje, comunicación e interacción, pero también fenómenos como el ciberbullying, el grooming o el ghosting. Por eso, sostiene que el desafío educativo no debería centrarse únicamente en la prohibición, sino en desarrollar competencias digitales críticas y responsables.
Como ejemplo, menciona el sistema educativo español, donde la competencia digital forma parte del currículo desde los primeros niveles y se profundiza progresivamente hasta el secundario, promoviendo un uso consciente, ético y sostenible de la tecnología.
La columna propone repensar el papel de la escuela frente a los cambios tecnológicos y plantea que la clave no está solo en limitar el uso de los dispositivos, sino en construir acuerdos entre la escuela, las familias y los estudiantes para aprender a habitar el mundo digital con criterio y responsabilidad.

Comentarios