Algo que tenemos en común todos los seres humanos es que queremos sentir felicidad, cada uno a su forma y en su búsqueda. Es importante entender cómo definimos qué es la felicidad.
Como muchas tradiciones de sabiduría oriental predican, existen dos tipos de felicidad:
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Felicidad por una razón: proviene cuando las cosas suceden como queremos que sucedan. Decimos, "Estoy feliz porque tengo familia y amigos," o "porque me ascendieron en mi trabajo," o "porque me voy de vacaciones," y así sucesivamente. Este tipo de felicidad es inherentemente fugaz porque depende de razones externas que pueden ser arrebatadas de nosotros en cualquier momento. A pesar de que tendemos a evitar pensar en ello, podemos perder nuestro hogar, nuestro trabajo, nuestros ahorros, nuestra salud, y a nuestros seres queridos en cualquier momento. Estas son fuentes de felicidad temporales, fuentes externas de felicidad que vienen y van como una brisa pasajera.
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Felicidad sin razón alguna: es un estado interno de conciencia que nos permite ser felices sin razón alguna. Es independiente de las circunstancias, los eventos, la gente, y demás cosas en nuestras vidas. Esta felicidad proviene de darnos cuenta de que nuestro verdadero ser no es nuestro cuerpo, pensamientos, emociones, personalidad, posesiones, logros, relaciones, ni cualquier otro atributo atado o vinculado al tiempo. Nuestra naturaleza esencial es conciencia pura, sin ataduras. Los atributos de este campo incluyen felicidad, amor, atemporalidad, compasión, creatividad, sabiduría, silencio, y gracia.
La manera más poderosa de iniciar cualquier proyecto, viaje, o sueño es elegir
nuestras intenciones de manera consciente y por qué no aprovechar esta época para crear nuestras intenciones, y dejarlas en el árbol navideño o en un bowl y que nos acompañe todo el año.
Al ser claros en lo que deseamos y estableciendo nuestra intención, estamos plantando una semilla en el jardín fértil de la potencialidad pura. A medida que nutrimos y cuidamos de esa semilla y liberando simultáneamente cualquier apego a los resultados, nos ubicamos por completo al momento presente. Espontáneamente estaremos tomando las acciones más evolutivas y experimentaremos la expansión de la alegría, el amor y la armonía.
Aquí tienes algunas ideas:
Mi intención es ...
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Abrir mi corazón a la felicidad.
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Cultivar las cosas que me dan alegría.
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Ser feliz sin razón alguna.
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Despertar al amor y a la felicidad.
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Vivir con un corazón y espíritu ligeros.
Esta es tu propia intención personal, y siempre y cuando encuentres una
intención con la que te identifiques desde el fondo de tu corazón, no hay manera
"incorrecta" de ponerla.
Lo mejor es escribir tus intenciones en lenguaje positivo en vez de utilizar términos que expresen lo que no quieres.
Inspirada en la Meditación sobre Felicidad de D. Chopra hoy te deseo mucha felicidad!
Paula Cabalen
www.paulacabalen.com
Life & Business Coach, Mentora y Consultora
Escritora y Speaker internacional
CEO de Consultophy
Points of You Master

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