En su nueva columna, la psicóloga Guillermina Rizzo (Mat. 79.901) reflexiona sobre la tendencia permanente a compararnos: con otros, con modelos sociales, con ideales de éxito, belleza o bienestar.
Desde la infancia temprana —cuando nos reconocemos por primera vez frente al espejo— hasta la adolescencia y la adultez, Rizzo analiza cómo las miradas, palabras y gestos del entorno familiar, escolar y social van esculpiendo la autoestima.
La columna invita a repensar el impacto de las comparaciones, las etiquetas que generan y sus efectos en la construcción de la identidad: ¿comparar siempre daña la autoestima o puede convertirse en una plataforma de crecimiento? ¿Qué sucede cuando la comparación se vuelve crónica y cruel?

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