sábado 8 de mayo de 2021
Perfil

Por qué queremos ser peores que los uruguayos y los chilenos

PODCASTS | Por Edi Zunino | 24 de March 11:00

La lógica de buscar todo el tiempo en el otro al culpable de todas las cosas llega al límite de la psicopatología cuando el mecanismo afecta a quien lo usa, encerrándolo en un subibaja de enojo y depresión. Hace un año que estamos buscando afuera el modelo de control de una pandemia que, hasta hoy, se ha manifestado incontrolable. Primero fueron los coreanos y los australianos.

Después los alemanes y los israelíes. Más tarde, cuando se les dio vuelta la tortilla a todos ellos y Estados Unidos se volvió un caos y Gran Bretaña parió a la nueva cepa recargada del Covid, empezamos a mirar hacia el vecindario y Chile y Uruguay pasaron a ser las niñas bonitas de la oposición política y mediática porque tienen más vacunas que nosotros.

Voy a pasar por alto la falacia que implica semejante conclusión, sin desmerecer para nada, por supuesto, los denodados esfuerzos que las autoridades y los sistemas sanitarios de los países vecinos, como las de casi todos los países, vienen haciendo para encontrarle la vuelta a tan desesperante asunto. Quiero detenerme en el pico de complejo de inferioridad que nos coloca el gataflorismo de políticos sin responsabilidad de gestión y periodistas fanatizados que no tienen empacho en agrandar sus audiencias apuntando a los sectores más retrógrados de la sociedad.

No quiero poner a todos en la misma bolsa, desde luego, simplemente porque no lo están. Anteayer hablaba con el intendente de San Isidro, el radical Gustavo Posse y –del mismo modo en que la otra semana con Jorge Macri, de Vicente López- encontré cuotas de racionalidad, equilibrio y vocación de no hacer olas de desánimo que no se ven en los análisis desaforados de sus correligionarios más famosos. Posse rechazó la actitud de trabajar para que al otro le vaya mal, sólo porque eso lo complica todo más de lo que está. Incluso me dijo que le dio miedo Mauricio Macri, el otro día en la presentación de su libro, porque lo vio en esa posición y señalando que haría lo mismo que hizo como presidente, nada más que más rápido.

Ver a otros países como modelos sin tener la menor idea de sus propias dificultades, que las tienen y también son serias, solo contribuye a mirarnos en el espejo de una Argentina fracasada que siempre va a fracasar porque el otro siempre va a estar ahí, haciendo todo mal. Son actitudes mezquinas, electoralistas digamos, que sólo le suman estrés al miedo y la desesperanza.

Las mejores vacunas, cuando no llueven vacunas, tal vez sean la calma, el orden y la coherencia. Eso ni Pfizer ni Gamaleya lo fabrican. Y se inyecta con el ejemplo.

por Edi Zunino

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