martes 15 de junio de 2021
Perfil

María I, en búsqueda de una Inglaterra católica

PODCASTS | Por Lucas Boltrino | 09 de June 14:52

María I de Inglaterra, gobernó desde 1553 hasta su muerte en 1558.

Fue la única hija del matrimonio entre Enrique VIII y Catalina de Aragón en sobrevivir a la infancia, luego de varios abortos espontáneos de su madre. Tras el divorcio de sus padres, y sobre todo los malos tratos que tuvieron para con su madre, se replanteó acerca de qué religión quería seguir. Finalmente, optó por acompañar a su madre y se volcó al catolicismo.

Por su parte, su padre se casaría con Ana Bolena, quien sería acusada de adulterio y terminaría siendo ejecutada en 1536. Su única hija mujer, Isabel I de Inglaterra, terminaría ascendiendo al trono tiempo después y tendría por delante un extensísimo reinado.

La desesperación de Enrique por un hijo varón hizo que un día después de la muerte de Ana se casara con Juana Seymour, quien por fin le daría un niño, Eduardo, en 1537 y que llegaría a la corona diez años después.

Sin embargo, el joven monarca no duraría muchos años en el poder y moriría en 1553. En su lecho de muerte, pidió que lo sucediera Lady Jane Grey, la también llamada “reina de los nueve días”, que al poco tiempo fue derrocada, condenada y además ejecutada.

Detrás de ella, hubo un plan para capturar a María y así fortalecer el reinado de Lady Jane, y con ella, la consolidación del protestantismo, pero no se logró concretar, en principio, porque María escuchó a sus consejeros que le sugirieron no visitar a su hermanastro moribundo, y porque el apoyo de John Dudley, suegro de Jane Grey y uno de los principales impulsores de su ascenso al trono, se había esfumado.

Finalmente, en julio de 1553, María I ascendería al trono.

Ella quería seguir profesando la religión católica, con lo cual buscó un pretendiente de la misma religión, y así se casó con el príncipe Felipe, heredero de la corona española.

Esta unión no fue muy bien vista por los súbditos ingleses, ya que empezaban a notar el dominio de la monarquía hispánica. Esto llevó a una rebelión en la región de Kent que fue sofocada y que daría inicio a un período sumamente oscuro para los protestantes.

María I emprendió así una durísima represión contra todo aquel que estuviera en contra de la instauración del catolicismo. Las víctimas preferidas por la Corona fueron las personas de menor estatus social.

Si bien los números varían de acuerdo a cada historiador, se cree que llegó a condenar a la hoguera a casi 300 personas, a encerrar a otras cientas y a perseguir a miles más. Eso la hizo acreedora de su famoso apodo, "Bloody Mary", y de la reputación de ser una mujer totalmente despiadada con tal de lograr su objetivo de ver a una Inglaterra 100% católica.

Luego de un par de embarazos fallidos, ella moriría en 1558, según se dice, producto de la tristeza de no haber podido traer un heredero al mundo, y comenzaría la leyenda que la hace ser nombrada hasta nuestros días, que dice que vagará por el mundo y se aparecerá por los espejos de cada persona que la nombre tres veces en búsqueda de ese hijo que no pudo tener.

Pero eso será una historia para otra semana.

por Lucas Boltrino

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