Saturday 18 de May de 2024
Perfil

Juana Bignozzi: Mujer de cierto orden

PODCASTS | Por Elisa Salzmann | 15 de November 20:00

Juana Bignozzi nació en Buenos Aires en 1937, el 21 de Septiembre, en el barrio de Saavedra, en una familia obrera ligada al anarquismo y posteriormente al comunismo tras la llegada del peronismo y la sindicalización.

En 1955, militando en el Partido Comunista, con Juan Gelman crearon el colectivo poético El Pan duro, con el objetivo de acercar la poesía al pueblo desde un enfoque político. En 1974,  se trasladó a Barcelona junto a su marido Hugo Mariani. El destierro, calificado así por ella misma, duró treinta años por los acontecimientos políticos del país.

Durante esos años se dedicó a la traducción, los viajes, a la observación y la escritura sobre las obras de arte que fue encontrando por toda Europa, y que plasmaría en los libros Quién hubiera sido pintada (Editorial Siesta, 2001) y en Las poetas visitan a Andrea del Sarto (Adriana Hidalgo, 2014).

Mujer de cierto orden es de 1967. Se trata de un poemario que da cuenta de una época. Si bien Bignozzi era militante, no escribía textos panfletarios ni pretendía ser la vocera del partido. Era feminista, aunque no lo expresara en esos términos.

En Notas sobre Juana Bignozzi, Jorge Laforgue abría su obra reunida  La ley tu ley con esta cita de la misma Juana:Vivir la vida, no la vida eterna y farolera de efemérides y relicarios, sino la cotidiana, ésta de todos los días, la compartida, la muy conversada y rescatada en versos que nos salvan de la fugacidad y el olvido.”

La teoría literaria nos enseñó que los poemas - las obras de arte en general- se van re-significando según los distintos contextos. Es por esto que hoy podemos leer su poema Sprit o sentido del humor, como gusten como una metáfora del estado de ánimo de la Argentina. Podríamos pensar que el sujeto que enuncia este poema con ese sprit , con ese espíritu es la Argentina, podríamos pensar que el sujeto que enuncia este poema somos nosotros.

 

Sprit o sentido del humor, como gusten

Hace unos días he decidido luchar

y la sola idea de la lucha

me ha producido un cansancio tan infinito

que hasta mis mejores amigos guardan distancia respetuosa.

Además como he pasado al lado de los ríos más famosos del mundo

y no me suicidé en ninguno

mi falta de amor por la humanidad está suficientemente demostrada.

Como siempre hablo de los demás pero digo yo,

todos pueden dormir serenos

pensando que estas locas historias sólo pueden ser mías,

que ya sabemos qué clase de persona soy.

Mis mejores amigos sufren en distintas partes del mundo

y yo escribo cartas graciosas

sentada en medio del desierto bajo el sol de enero,

mientras mis vidas muertas insisten en volver.

Algunos de mis mejores amigos no se engañan

y me ofrecen tardes plácidas, retiran los objetos molestos,

hacen lugar a mi ruido.

Como soy infinitamente perezosa

creo que nunca intentaré luchar,

por eso casi nadie me saluda, otros dicen pobrecita,

y mis mejores amigos se burlan despiadadamente de los ingenuos

y no me hacen caso.

por Elisa Salzmann

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