jueves 5 de agosto de 2021
Perfil

Jorge Alemán: "El populismo latinoamericano introduce lo que en Europa se llama socialdemocracia"

PODCASTS | Por Jorge Fontevecchia | 17 de June 15:42

En los agradecimientos de su último libro, “Ideologías”, figuran Axel Kicillof, Andrés “Cuervo” Larroque y la secretaria de Salud Mental de la provincia de Buenos Aires, Julieta Calmels. La dedicatoria dice “A quienes por ser irreductibles, singulares, diferentes, comparten lo común”. ¿La idea de singularidad se superpone con la de clase?
La dedicatoria se debe a que el antecedente del libro fue un seminario que tuve la oportunidad de dictar cuya recaudación fue íntegramente donada a los comedores populares de la provincia de Buenos Aires. Los mencionados me ayudaron especialmente. Le agradezco que haya reparado en la dedicatoria. Esa singularidad, eso que hay en cada uno de nosotros, tiene algo irrepetible, imposible de intercambiar, no es susceptible de ser transformado en otra cosa. Aquello que en cada caso somos de manera radical no pertenece a la clase en el sentido estricto en que Karl Marx definía a la clase, según la inserción en el modo de producción. Sin embargo, esa singularidad no tiene por qué estar en principio reñida con lo colectivo, con la experiencia de lo común. Es tal vez uno de los movimientos más importantes de mis últimos textos: tratar de pensar cómo la singularidad de cada uno, nuestra condición sexuada, hablante y mortal, a la vez tiene posibilidades de articularse a las experiencias de lo común. Y eso desborda, excede el concepto clásico de la clase.

¿El concepto “pueblo” contiene mayor singularidad que el de “clase social”?
Probablemente sí. Había una especie de metafísica hegeliana en el interior mismo de Marx. La clase social estaba predestinada históricamente a realizar un camino señalado de antemano. Iba incluso a abolirse a sí misma como clase para instalarse en el comunismo, que llevaría al fin de la historia. No habría clases ni ideologías, la universalidad se realizaba de manera pura. El pueblo es un concepto mucho más problemático. Aunque algunos sustancialicen ese término, aunque lo consideren una entidad constituida, frente a nosotros, el pueblo es lo que no hay. El pueblo está siempre por advenir. Es lo que siempre falta. El pueblo estaría por venir y exige siempre una construcción, siempre contingente. No hay ninguna necesariedad histórica que sostenga esa idea de pueblo. En la tradición en que me muevo, el pueblo nunca estaría dado de antemano. Para entendernos decimos “el pueblo”, pero de ese modo establecemos una suerte de identidad, con una determinada propiedad, que participa de ciertas cualidades. El pueblo es algo más disruptivo. De tanto en tanto aparece y exige una serie de articulaciones. Desde esa mirada se distancia de la idea de clase.

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

por Jorge Fontevecchia

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