domingo 7 de marzo de 2021
Perfil

Fake news oficial: "el problema de la Gestión Fernández es de comunicación"

PODCASTS | Por Edi Zunino | 21 de December 14:28

En las últimas semanas se estableció casi como una verdad oficial irrefutable que los principales problemas del Gobierno nacional tienen que ver con lo mal que comunica. Y un par de apariciones de Cristina Fernández de Kirchner sobraron para marcar la necesidad en danza de un cambio en el Gabinete.

Me permito señalar que ambas cosas configuran la última fake news de la política nacional en este 2020 terrorífico (bueno, puede ser la penúltima, pero más tiempo no hay). Digo: el problema de la Gestión Fernández no está en la bocina ni se resuelve con un par de días en el chapista. El asunto es más de fondo. Siguiendo con la metáfora de taller: hay un temita de arranque, no llega bien la nafta; otro en la caja de cambios, falla la primera; y algo pasa con la dirección.

Antes de que me digan anti-kirchnerista, quiero señalar que ninguna de esas disfunciones mecánicas está originada básicamente en el mal manejo de los gobernantes.
El notable desangelamiento de Alberto Ángel Fernández tiene que ver, ante todo, con la necesidad social generalizada de penalizar a alguien por lo mal que nos ha ido tanto en la salud -haciendo las cosas bien- como en la economía -no habiéndolas hecho tan mal-, dentro de la tormentosa sencillez del conjunto.

Lo que no tuvo el Gobierno fue capacidad de renovarse como tal en un ambiente de rebelión sorda y paulatina que tampoco tiene nada que ver, básicamente, con el encanto que pueda generar la oposición. Ese vacío dirigencial, que puede ser transitorio, pero jamás va a ser inocuo, afecta más que nada a los que deben manejar.

Ahí está el nudo: en política, nadie se desautoriza a sí mismo. Entonces, es el propio Gobierno el que, dado que es innegable que estamos en problemas, comunica muy bien, aunque como el tero, gritando donde no está el nido. La credibilidad, que es el problema, es un tesoro que, a la larga, se relaciona más con los hechos que con los dichos.

Un año es poco para un Gobierno que debe durar al menos cuatro. Pero este año fue un año demoledor, como si el tiempo hubiera pasado todo de golpe. Para peor: el tiempo siempre desgasta, incluso desgasta en los buenos tiempos, que para el caso no fueron estos, precisamente. Hubo demasiado mal tiempo en muy poco tiempo, como en las plagas bíblicas.

Entonces, el Gobierno decide actuar la unidad, que ya no es la “unidad nacional” prometida y se limita a la foto de sus componentes todos juntos. Pero no es esa unidad lo que excita a la tribuna, a casi toda, digo, a la local y a la visitante. Es Cristina lo único pasional que, al menos por ahora, conserva el peronismo gobernante. Pasional vale para el amor y para el odio, está claro. Y entonces quedan en boca de Cristina las tormentas, la interna y la externa, llevando el juego deliberadamente unos cuantos casilleros atrás en el juego de la oca electoral… El arca de Cristina. El paraíso, el de Alberto o de quien sea, puede seguir esperando. Porque lo que viene, en política, son las elecciones y poco importa más. Nada importa más hoy por hoy, diría…

Y entonces, se comunican los enemigos que Cristina sabe definir como nadie y no los amigos que pretendía generar Alberto, no terminó de quedar claro dónde. Digo: si se va un ministro de tal cosa o viene una ministra de otra, no le va a cambiar la vida en nada a nadie, de eso podemos estar seguros. Importa lo que acaba de decir uno de los que se seguro queda, Gabriel Katopodis, experto en zafarranchos conurbanos si los hay:  "En el peronismo estamos acostumbrados a los debates internos profundos. El escenario que nos planteamos es cómo construir una mejor correlación de fuerzas en el país”.

O sea: más leña al fuego, en principio. Y vamos viendo.

por Edi Zunino

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