sábado 4 de febrero de 2023
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Emmanuel Álvarez Agis: "Massa internaliza y articula bastante bien dentro del Frente de Todos"

PODCASTS | Por Jorge Fontevecchia | 25 de November 11:00

El director de la consultora PxQ, exviceministro de Axel Kicillof, asesor de la ONU en el área de macroeconomía y especialista en política económica, quien rechazó ser el reemplazante de Martín Guzmán, valora de Sergio Massa “su aproximación a la política económica” y advierte que el desafío para la Argentina son los próximos dos años.

¿Por qué creés que le dejan hacer a Sergio Massa lo que no le dejaban hacer a Martín Guzmán? 
Creo que es una de las preguntas más importantes para comprender cómo reacciona el gobierno del Frente de Todos, que es muy difícil de leer, por su composición. Creo que la razón es básicamente el temor y el ordenamiento que produce ese temor a una crisis económica que en el último tiempo amenazaba con transformarse en una crisis política. Y te respondo esto no por intuición, sino diría por un análisis basado en el desempeño del Gobierno en estos últimos tres años. Esta reacción que estamos viendo ahora de la mano del ministro Massa ya la observamos en dos ocasiones antes en el Gobierno. No sé si te acordás, pero el 15 de septiembre de 2020, fecha en la cual se presenta el Presupuesto, hubo una controversia muy grande entre el Banco Central y el entonces ministro de Economía, Martín Guzmán, que terminó con un nuevo apriete del control de cambios. Lo que se llamó el dólar Netflix, que la gente ya no podía comprar 200 dólares para ahorrar, sino que te descontaban los gastos con tarjeta del exterior de esos 200 dólares. Esa descoordinación entre Banco Central y Economía generó una crisis. Las reservas internacionales, las netas, las que se pueden usar, llegaron a 4 mil millones de dólares, y el 1º de octubre el presidente Fernández dijo que todas las decisiones en materia de economía las tomaría Martín Guzmán. Martín Guzmán subió la tasa de interés, bajó el gasto público; tal vez lo que más resonó fue la decisión de no pagar la cuarta cuota del Ingreso Familiar de Emergencia, en diciembre de 2020. En el medio Argentina, hay que decirlo, tuvo un poco de suerte, la soja tocó por primera vez 600 dólares, y el Fondo emitió DEG (derechos especiales de giro) para paliar la pandemia y cuando las reservas se recompusieron, casi a los niveles con los cuales Alberto Fernández había recibido el gobierno, empezó la dinámica electoral. El Gobierno volvió a bajar la tasa de interés, ancló el tipo de cambio, elevó el gasto público, se quedó prácticamente sin reservas un día antes de firmar con el Fondo. Y ahí, nuevamente, el temor a una crisis produjo ese ordenamiento que fue el acuerdo con el Fondo. Ahora, el acuerdo con el Fondo no se cumplió, más bien se hizo todo lo contrario. Massa asume con nada más que mil millones de dólares en el Banco Central, y hace lo mismo que el Gobierno hizo en ese octubre de 2020. Lo mismo que el Gobierno dijo que iba a hacer pero no hizo con el acuerdo con el Fondo, que es básicamente subir la tasa de interés, bajar el gasto público, y diríamos devaluar para algunos sectores. Eso me parece que fue una de las cosas que más controversia generaron evidentemente en la discusión de la política económica. Entonces, diría que esto de ir hasta el precipicio, frenar y doblar a tiempo, por lo menos en lo que refiere a la posibilidad de que la crisis pase a mayores, no es una buena estrategia. Porque el Gobierno ha frenado, en octubre de 2020, en marzo de 2022, julio de 2022, cada vez más cerca del precipicio. Y te diría que la última vez, dos ruedas del auto quedaron ahí, girando en el vacío.

Dijiste que el Frente de Todos condicionaba más al Gobierno que el Fondo Monetario Internacional, ¿esa será la diferencia de Massa, que consigue frenar las embestidas que no lograba frenar Guzmán?
Massa tiene algo que para mí es muy valorable y necesario, que es una aproximación política a la política económica. Y me parece que esto muchas veces es una falencia, me hago cargo de nuestra profesión, que por ahí tecnifica el hacer de la política económica desmedidamente. Obviamente, la economía tiene leyes, en el sentido científico del término, y uno no puede hacer lo que quiere. Pero también un programa económico que no tiene aceptación social es un programa económico que se puede escribir en un libro, se puede enseñar en una facultad, pero no es un programa económico que se puede aplicar. Entonces, creo que Massa internaliza y articula bastante bien dentro del Frente de Todos. Y seamos sinceros, en las representaciones sociales que están materializadas en el Frente de Todos están los trabajadores, los formales, los informales, los que tienen la defensa de un sindicato, los que no, la clase media, las empresas pequeñas y medianas. Ahora, una cosa es ir articulando esas diferencias y encontrando una diagonal, y otra cosa es saldar esas diferencias el día uno, explicar cuál es el rumbo económico e implementarlo con decisión. Lamentablemente, el Gobierno ha venido haciendo lo primero y no da buenos resultados, solo va evitando escenarios que cuando uno los dibuja son cada vez peores. 

El plan antiinflacionario de Massa parece modesto, consiste básicamente en un esquema de control de precios que va de noviembre a febrero, con la novedad de que los ciudadanos mismos van a poder controlar esos precios a través de una app, ¿le asignás alguna chance que pueda funcionar? 
Difiero en que ese sea el plan antiinflacionario de Massa. El Gobierno tiene, y no entiendo muy bien por qué, cierto rechazo a un plan. Esto lo ha dicho el propio Presidente, que él no cree en los planes y, más aún, en armar ese plan poniendo como objetivo prioritario la baja de la inflación. Ahora, independientemente de lo que el Gobierno anuncia o dice, cuando uno ve lo que hace, lo cierto es que veo una intención de desinflar la economía muy gradualmente, que tiene que ver básicamente con la dinámica de la política fiscal, monetaria, cambiaria, tarifaria, y dentro de eso se enmarca este acuerdo de precios. Entonces, si uno mira la consistencia de ese plan, no es un plan que nos va a llevar a una tasa de inflación de por lo menos la mitad, porque las variables no están configuradas para eso. Ahora, más grave aún, creo que este plan, que catalogaría como modesto, tiene ciertas inconsistencias en términos de que cuando uno piensa en un plan de desinflación tiene que desinflar acompasadamente todos los precios de la economía, para que nadie quede adelantado o atrasado. Muchas veces se dice que frenar inflaciones de 100% es como coordinar detener una avalancha en una tribuna de fútbol, necesitás que todos frenen al mismo tiempo porque, si no, unos pisan a otros. Entonces, cuando uno ve que el objetivo de ese plan es converger a una tasa de inflación del 4% mensual, pero las tarifas suben entre 35% y 40% cada tres meses, el tipo de cambio se devalúa ahora al 7% mensual, las paritarias se ponen en el orden del 8% o 9% mensual, la tasa de interés es 6,2% o 6,3% mensual, la nafta sube 6%, no estamos desinflando de manera pareja, y para peor, si lo que queremos es que en ese frenar la avalancha los trabajadores queden adelantados respecto de los precios, la peor idea es hacerlo en secreto. Me parece que cualquier plan antiinflacionario tiene que ser un ejercicio, entre otras cosas, de coordinación de expectativas. Y para eso todos los agentes tienen que estar de acuerdo en cuál es el objetivo final del plan, que puede ser frenar la inflación, pero también puede ser recuperar el salario. Me parece que en todas estas contradicciones y restricciones que el Frente de Todos, iba a decir le impone a Massa, pero seamos sinceros, Massa mismo es miembro del Frente de Todos, así que no diría que Massa está preso en el Frente de Todos, sino que ha decidido participar de ese armado político. Me parece que todas esas restricciones llevan a pensar que el plan adolece de ciertas inconsistencias. 

¿Creés que el plan está priorizando la recuperación de los salarios? 
Por supuesto, pero creo que en esa recuperación de los salarios hay ciertas inconsistencias que pueden terminar siendo más dañinas para los salarios al final del día. Entonces, es lo contraintuitivo de esta inflación que tenemos que apuntar a los tres dígitos anuales. La mejor manera de subir el poder adquisitivo del salario, aunque parezca la más intuitiva, puede resultar la peor, que es tratar de que la paritaria corra arriba de los precios. Voy a un punto muy sencillo. Supongamos que el ministro acuerda con un productor de un champú, o de un paquete de fideos, que ese producto va a subir 4% por mes durante cuatro meses consecutivos. Pero durante ese mismo período temporal el tipo de cambio se devalúa 7% por mes. Lo que uno debería preguntarse es si estamos en condiciones de garantizar que ese producto puede bajar su precio en dólares de esa manera tan drástica. Porque si devaluás al 7% y el precio sube al 4%, evidentemente el precio en dólares de ese producto está cayendo. Entonces me parece que ahí hay una discusión no dada y, de vuelta, una falta de coordinación en torno a que el objetivo de todos sea recuperar el poder adquisitivo del salario. Pero sí creo que, por lo menos en las intenciones, ese es el objetivo. 

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

por Jorge Fontevecchia

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