Saturday 18 de May de 2024
Perfil

Daniel Herrero y Antonio Aracre: Los dos CEO más exitosos del país cuentan su optimismo por el futuro

PODCASTS | Por Jorge Fontevecchia | 27 de October 18:44

En un reportaje conjunto, los CEO de dos de las empresas más pujantes de la Argentina, luego de transcurrir el Coloquio de IDEA en la ciudad de Mar del Plata, el fin de semana pasado, comparten sus visiones optimistas sobre el futuro económico y laboral de la nación, apostando al diálogo y al consenso entre los distintos sectores productivos y sociales de nuestro país.

Primero quiero comenzar con el Coloquio de IDEA y la idea de “ceder para crecer”. ¿Qué significa para cada uno de ustedes ceder para crecer, dado que tuvo un sentido polisémico y distintas personas lo interpretaron de distinta manera? Comienzo con el caso de Daniel Herrero. 
HERRERO: En el caso nuestro, la interpretación es que ceder no es capitular, no es rendirse sino entender que hay una persona del otro lado, y con empatía buscar un punto intermedio o, como dice el diccionario, transigir a ese punto intermedio que nos permita un futuro mejor a todos. Entonces, en la situación o la coyuntura que vive la Argentina y compartiendo ese optimismo patológico que uno tiene, creo que llegó el momento de que si todos cedemos un poquito vamos a encontrar un futuro mejor. Esa es la acepción que nosotros quisimos darle en esa frase. 

ARACRE: Coincido con todo lo que dice Daniel. La verdad es que el lema del Coloquio es bastante inspirador, pero hay que reconocer que tradicionalmente no hay una equidad de fuerzas entre los empresarios y los empleados, y como la balanza se inclina en fortaleza más para el lado del poder económico, entonces ahí me parece que nosotros tenemos que dar una señal de ceder primero realmente, y repensar la estructura salarial de Argentina, que ha perdido mucho en los últimos años. La pandemia también contribuyó a eso, pero viene de antes. Y cambiar este factor de que haya empleados registrados en blanco en la Argentina, cuyos salarios están por debajo de la línea de pobreza. Eso nos tiene que llamar a la reflexión y a la modificación. 

Y en ese sentido, por qué creés que ciertos sectores más ligados al sindicalismo o más ligados al ala política de la izquierda interpretaron que el “ceder para crecer” era que tenían que ceder los sindicatos, tenía que ceder el mundo del trabajo y no el mundo del capital, que intuyo fue el espíritu de quienes pusieron el título. 
A: Supongo que es parte del problema de la Argentina de hoy, esto se ve mucho en las redes sociales. La gente lee un título, interpreta lo que le parece, reacciona a eso y, probablemente, si hubiese leído toda la nota llegaría a una conclusión muy diferente. Pero no hay mucho interés en profundizar el diálogo, en entrar en un debate, ni siquiera en escuchar demasiado al otro, sino en acelerar lo más posible y reaccionar con cierto show a lo que me parece que me tengo que oponer. No importa mucho si entendí o no entendí la consigna. Creo que es parte de este problema que vivimos de polarización y de que cuanto más me diferencie y más ruido haga, más visibilidad voy a tener, y probablemente me vaya mejor. 

Daniel, en tu caso, ¿te sorprendió esa interpretación opuesta a lo que te inspiró? 
H: Sí, totalmente. Nosotros pensábamos, quizás, que una reacción sería la pregunta rápida de qué es lo que hay que ceder o cuánto se tiene que ceder. Pero nunca pensamos que alguien iba a interpretar que nosotros no queríamos ceder. 

O que les estaban pidiendo que cedieran a los sindicatos o al mundo del trabajo. 
H: En realidad creo que coincido con Antonio, la falta de diálogo hace que en esta Argentina uno tenga una percepción del otro equivocada, no se preocupe en entenderla y caiga en ese facilismo de provocarlo.

Eliseo Verón, el famoso semiólogo argentino, siempre decía que el significado del mensaje era puesto por el receptor, no por el emisor. En una nota publicada en “Página/12”, este domingo Mario Wainfeld, el periodista de política más importante de “Página”, fue crítico del Coloquio, apuntó contra los grandes evasores, la falta de autocrítica de la clase empresarial, y dijo: “Nadie chimenta que los tribunales en lo Penal Económico están colonizados por los grandes estudios. Nadie repara en las escasas y o nulas sentencias que condenan a evasores, fugadores de divisas, vaciadores de empresas, quebrados fraudulentos”. ¿Creés que puede haber una falta de autocrítica de la clase empresarial que de alguna manera explique que cuando ustedes tienden la mano, se interprete lo contrario?
H: Lo que queremos hacer es abrir ese diálogo y, de hecho, en todas las propuestas que se hicieron se charló y se compartió con todos los actores. Entonces sé que es el primer paso. Me voy contento de este Coloquio, habiendo coincidido en temas de generación de empleo entre un legislador, sindicalistas y empresarios. Escuchar que un sindicalista diga que el sindicato no quiere juicios sino que quiere creación de empleos, creo que es muy valedero. Hablamos también, como decía Antonio, de que tenemos que definir en esta Argentina cuál es el salario digno y trabajar para eso. Escuchar el modelo de país en dos personajes de signos políticos opuestos, entender que hay que crecer. Y creo que una frase que resume es cuando un empresario importante dijo: “Llegó la hora de poner a la Argentina por delante de las empresas”, y creo que eso es un gesto claro de ceder. 

Antonio, ¿qué opinas del artículo de Wainfeld en “Página/12”, si hay una historia que caracteriza de alguna manera al presente, que no importa lo que se haga hoy, que lo juzga por lo que se hizo en el pasado?
A: Creo que los empresarios, honestamente, no tenemos buena imagen en la Argentina, en la sociedad. Creo que hay muy pocos personajes sociales que sí la tienen. Pero los empresarios seguramente debemos estar en los renglones más bajos. No estaría seguro de que esto tenga que ver con una historia de evasión o de colonización de los tribunales, como menciona el periodista. Pero sí lo relaciono con una falta de compromiso social, de compromiso político y de compromiso en el debate público, se ven muy pocos empresarios, en general, hablando de cosas que no tengan que ver estrictamente con su organización. Te digo sinceramente, celebro un montón la presidencia de este año en el Coloquio de Daniel, porque creo que le imprimió un tono más conciliador, desde el lema mismo te diría, pero soy crítico del Coloquio en general. Me parece que ya hay que empezar a modernizar un poco los formatos, la dinámica, la inserción en la sociedad. Cómo te abrís un poco más al debate, cómo hacés participar a otros actores, creo que necesitamos visibilizarnos y que la sociedad comprenda que el sector empresario, además de ser un sector que genera trabajo, que crea riqueza y que intenta distribuirla a través del empleo, es otra cosa y que también le interesa la Argentina, y se puede involucrar en las cuestiones más trascendentales que tiene el país. 

El CEO y empresario Sebastián Ceria abrió diciendo: “Los primeros que tienen que ceder son los empresarios”, dejando automáticamente la pelota claramente del lado empresarial. Pero no fue solo él, en otras ediciones, por ejemplo, en la de 2011, Gabo Nazar, de la empresa textil Cardón, aseguró que “los empresarios argentinos son una máquina de fugar” o en 2016, cuando invitaron al jesuita y sociólogo Rodrigo Zarazaga, cuestionó a los empresarios que decían que “los beneficiarios de los planes sociales no quieren trabajar”, y otro ejemplo fue Carolina Castro, que se animó en 2019 a hablar de la distribución de la riqueza. Cuando uno repasa la historia del Coloquio, encuentra que de manera muy repetida aparece una preocupación social por parte de los empresarios, ¿se podría decir, y ahora pregunto primero a Antonio y después a Daniel, que los economistas de Juntos por el Cambio están a la derecha de los empresarios?

A: Es interesante el planteo porque te diría que los empresarios que tienen intereses productivos en la Argentina están en alguna medida, por lo que percibo, más preocupados con algunas políticas potencialmente demasiado liberales o aperturistas que podría traer un eventual gobierno de Cambiemos, y cómo eso podría repercutir en sus industrias y en sus empresas, que en la posibilidad, por ejemplo, de que un Sergio Massa o mismo una reelección de Alberto Fernández sea lo que continúe en 2023. Es decir que cuando salís de una reunión donde algún economista de Cambiemos hace una presentación a los empresarios de la Argentina, en general se percibe más preocupación que adhesión. 

A ver si entendí bien, ¿le tienen más miedo a Juntos por el Cambio que al Frente de Todos?
A: Por lo menos en la cuestión que tiene que ver con la apertura de la economía, seguro. 

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

 

 

por Jorge Fontevecchia

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