martes 21 de septiembre de 2021
Perfil

Black Mirror Milei

PODCASTS | Por Edi Zunino | 14 de September 12:33

Los casi 14 puntos que sacó Javier Milei en la Capital Federal el domingo pueden llegar a ser más en noviembre, básicamente por tres cosas: 1) porque va a haber menos competidores tras el filtro de las PASO; 2) porque puede darse una mayor concurrencia en la elección de veras; y 3) porque el fenómeno que representa el economista mediático con su sello “La Libertad Avanza” parece estar en pleno ascenso.

Contra lo que puede creerse, el voto a Milei, más que cerradamente ideológico, parece ser anti-sistema y aspiracional: sus mejores resultados se dieron en las zonas menos pudientes de la Ciudad de Buenos Aires. En Soldati, Lugano, Mataderos y Liniers rozó el 15%; en La Boca, Barracas, Parque Patricios y Pompeya duplicó a la izquierda y a Ricardo López Murphy (que le ganó en Palermo y Recoleta). Tanto en su versión heavy con sacón de cuero negro como en la de yuppie desgarbado y de país periférico con saco azul, corbata descentrada y pantalón gris, funciona como un  personaje de la serie “Black mirror”, con toda la acidez de su futurismo distópico.

Si el fenómeno fuera ideológico a la usanza del Siglo XX, su socio José Luis Espert debería haber sacado por lo menos el triple de los votos que consiguió el domingo en la provincia. Tampoco se trata de ser nada más que outsider, mediático o esperpéntico, porque, si así fuera, Cinthia Fernández, Santiago Cúneo o Guillermo Moreno hoy serían candidatos a diputados. Hay en Milei, como lo hay en el cordobés Luis Juez y en la santafesina Carolina Losada, un componente de renovación opositora en el que también debería enrolarse al neurólogo Facundo Manes, que le terminó sumando sus más de 15 puntos a los 23 del “Colorado” Santilli, para humillación del oficialismo bonaerense.

No es tiempo de oficialismos. En el mundo no lo es: las malas ondas de la pandemia se vuelven en contra de quienes toman decisiones. Ahí está el acierto de Milei, que eligió como enemigo central a Horacio Rodríguez Larreta, que es la cabeza del oficialismo porteño. Y ahí está el acierto de Rodríguez Larreta, que supo preservar su lugar de opositor al Gobierno nacional mientras arrancaba a López Murphy de las garras “libertarias” de Milei, Espert y demás. La política no suele ser muy amiga de las matemáticas, pero si Murphy hubiera cerrado su acuerdo con Milei serían hoy la comodísima segunda fuerza en la Capital.

De todos modos, el gran fenómeno se está operando en la demanda, no en la oferta (que, en todo caso, trata de amoldarse al clima social). El ausentismo del domingo debe ser tomado muy en cuenta, quizás como parte de lo mismo: el desapego a cualquier cosa que huela a política en amplios sectores de la población. No es un dato menor para ser tenido en cuenta por las principales coaliciones del momento, que son las que tienen las verdaderas chances de gobernar. Esta fue la PASO más pobre de sus 10 años de historia y la baja participación estuvo en línea con los antecedentes de elecciones provinciales, este año, en Misiones, Jujuy, Salta y Corrientes.

Es ahí, en la demanda, donde se cocina el caldo de los muertos por Covid, los encerrados de la cuarentena, los descontentos de ahora y de siempre, los castigados por la crisis y los jóvenes con espasmos de migrantes y sigue la lista. En esa franja multitudinaria, que es diversa y está dispersa, pesa mucho menos la ideología que la mufa, las ansias de sobrevivir y la sensación de autonomía que otorgan las redes sociales. Las utopías luminosas de antaño no caben en esa nueva dimensión desconocida.

por Edi Zunino

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