jueves 21 de octubre de 2021
Perfil

Alejandro Horowicz: "Si el peronismo no tuerce el camino, 2023 será de Milei y Bullrich"

PODCASTS | Por Jorge Fontevecchia | 06 de October 17:45

Su libro Los cuatro peronismos es un clásico de la política argentina. Desde esa perspectiva, señala las diferencias entre narrativa y gestión real del kirchnerismo a lo largo del tiempo y los riesgos de una buena idea electoral que ofrece dificultades a la hora de la gobernanza. Dice que ciertas expresiones políticas son símbolos de un enojo real de los sectores más vulnerables. Y que urgen cambios para que el peronismo no pierda capital político.

¿Cuál es el efecto de una derrota para el peronismo?
En primer lugar, lo sorprende. No solo al peronismo, sino al conjunto de las fuerzas políticas. La distancia entre lo que los encuestólogos habían planteado y lo que realmente sucedió muestra que todos miraban otra película. A fuerza de utilizar las encuestas para operar sobre la lógica de la sociedad, ella toma revancha de esto negándoles el teléfono a los encuestólogos. No los atiende o contesta verdura. Existe la percepción de que la encuesta forma parte de la campaña sucia. La sorpresa no solo fue del peronismo; es de todos. La prueba más palmaria es que si María Eugenia Vidal, la ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires, hubiera sabido que el PRO ganaba, y cómo, en la provincia de Buenos Aires, jamás se le hubiera ocurrido ser candidata en la Capital. Fue candidata porque estaba persuadida de que perdía en Provincia.

¿Cuál es el valor simbólico de perder para el peronismo? 
La derrota es siempre un hueso duro. Las victorias consiguen rápidamente paternidades.

Peter Drucker dice que nada fracasa más que el éxito. En determinado momento las derrotas son necesarias para producir un metabolismo sin el cual los organismos no podrían evolucionar.
Es una apreciación correcta, pero cuidado. Depende de la situación y el contexto. Nadie puede ser campeón del mundo de boxeo si no puede comerse una buena paliza y caerse. La resiliencia es parte de las capacidades existenciales fundamentales. Quien no tiene resiliencia no juega. La Argentina viene de cuatro años de macrismo. Los indicadores sociales de 2015 a 2019 no hicieron ninguna otra cosa que empeorar. Si entre 2019 y la fecha sigue sucediendo el mismo plano inclinado, es curioso que alguien piense que puede ganar. Cuando la encuestología no era una herramienta, en alguna oportunidad acompañé al doctor Héctor Cámpora en una gira electoral al comienzo de las elecciones de 1973. Salíamos de un pueblo de la provincia de Buenos Aires y Cámpora me dijo: “Acá vamos a sacar tantos votos”. Lo decía a ojo de buen cubero, por la gente que había ido a las manifestaciones. Anoté el número. No quiero parecer excesivamente tonto, pero miraba a Cámpora como una persona mayor, de bigote finito. Como se mira cuando se tiene veintipocos. Lo cierto es que el ex presidente se equivocó por chirolas. Conocía la semiología de la política. Instrumentos que no eran tan sofisticados le permitían saber lo concreto y lo obvio. Los políticos argentinos perdieron esa capacidad que tenían los políticos de esa época.

por Jorge Fontevecchia

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