sábado 18 de septiembre de 2021
Perfil

Alejandro Fantino: el infierno de la Selección y el purgatorio propio

PODCASTS | Por Edi Zunino | 14 de July 11:33

Me encantó volverme a encontrar con Ale Fantino. Charlamos un poco de todo: su regreso a la agenda política, pero ya no con “Animales sueltos”, sino con “Intratables”; hablamos de sí mismo y de su psicología y, por supuesto, de la Selección campeona de América, que él la llama “Scaloneta” y la bancó a morir. Le pregunté por qué, ya que, a mí, salvo por algunos chispazos y varios golazos, mucho no me conmovió. A ver:
“Porque juega bien. Jugar bien, hoy, no es como la Dinamarca del ’86. Yo soy un esteta en eso, me gusta ver que se juega bien, en cualquier deporte…, ver a Federer jugar bien. Esta Selección te presiona como ninguna Selección presionó. Esta Selección es rápida para salir y para atacarte: te quita la pelota y, una vez que te quita la pelota, te pasa por encima. Tiene magia, porque De Paul es… es… ¡es bello cuando juega! Los enganches de De Paul, el pelotazo que le pone De Paul a Di María… No te voy a hablar de Messi. Tiene cosas que, estéticamente, me gustan. Y después, algo que pocos han considerado: ¿viste que en la Argentina, el que viene rompe inmediatamente con el que vino atrás? Tomemos el término hegeliano de la conciliación: tesis, antítesis y síntesis, o conciliación. Nunca se da la conciliación en la Argentina: viene el peronismo 1 y rompelo que había hecho el radicalismo; viene el radicalismo, entierra lo que había hecho el peronismo 2 y lo mismo entre el peronismo 1 y el 2 y, así, nunca se avanza… Scaloni hizo el famoso trasvasamiento generacional y a cuatro o cinco de los veteranos los fundió con los pibes. Ayer me dijo una cosa: ¿sabés que comen en mesas redondas y no en mesas chiquitas preestablecidas? En el mundo del fútbol se cena o se almuerza en mesas individuales o de cuatro o cinco… Zunino, Fantino y tres más comemos en una mesa, siempre en el mismo lugar y siempre con los mismos. Estos pibes comen en mesas grandes y redondas, es como que son todos para uno y uno para todos y cada uno elige dónde se va a sentar: un día me siento yo al lado tuyo, al otro día se sienta Lautaro Martínez, otro viene Di María. Por eso es buena esta Selección: no sólo por lo que hace dentro de la cancha, también por lo que hace afuera de la cancha. Messi el otro día estuvo bien: paró los cantos contra Brasil en el vestuario. Es una linda Selección. Le gusta a la gente, pegó onda. La gente la quiere a esta Selección. Las bancan, ¿eh?”.

Fantino parece estar hablando de una nueva clase de liderazgo, conciliatorio y horizontal, por parte de Scaloni, mientras Messi es quien vendría a representar la ideología del grupo, basada más en la mística del juego que en la tradicional adrenalina guerrera que lo sobrecarga todo de rivalidad. En esa mesa redonda que nos cuenta se sintetizaría lo que vendría a ser el Olimpo de la Selección. Pero bueno, siguiendo con la poesía: a todo cielo le corresponde un infierno. ¿Cuál es el infierno de esta Selección?

“¡Ojo con lo que queda de las eliminatorias para Qatar 2022! Porque se te aflojan las piernas cuando conseguís una cosa como esta Copa América, te relajás… ¡Ojo con eso! Nada está asegurado. Estamos bien, estamos arriba en la tabla, todo lindo… Ese podría ser el infierno de esta Selección y lo quiero dejar grabado acá con vos: que estos pibes se relajen y te empaten dos partidos más y te pierdan uno y entrás en las dudas, pa, pa, pa, vas a un repechaje y quedás afuera del Mundial”.

Pero bueno, Fantino acaba de volver al ruedo del debate político en el arranque de este semestre electoral y al frente de esa recreación descontrolada del foro griego que es “Intratables”, al que quiere darle su propia impronta, quitarle un poco de carnicería y ponerle un poco de cierta cordura, pero sin perder impacto, porque sin impacto no hay televisión.

En su salto de relator de fútbol a animador de programas de entretenimientos y de ahí a conductor de espacios que se ocupan del poder y sus cuestiones, Fantino sintió y sigue sintiendo una permanente necesidad de lo que él llama “legitimación” y que no vendría a ser lo mismo que “reconocimiento”, al menos no exactamente, porque no se trataría sólo de mostrarse hábil o apto y que lo aplaudan a uno, sino, sobre todo, capaz. Lo habla mucho con su psicólogo. Lo expresa así:
“La legitimación es algo que siempre busco y no sé por qué la busco, porque vos me podés decir: ‘Dale, Ale, vos ya estás legitimado en lo que hacés’. No lo sé, lo he buscado permanentemente. Será que debo tener algo no resuelto de chico, de donde vengo. Pensá que ahora estoy estudiando una carrera, Licenciatura en Filosofía, y llego a mi casa a la noche y me pongo a estudiar, porque tengo que rendir, dar los parciales, los finales, preparar un laburo, transcribir lo que pienso… Llego en el auto y se me ocurre una idea de lo que estoy estudiando y lo grabo en el celu… Pero permanentemente busco eso, Edi: legitimación. No sé por qué”.

Tiende a creer, Fantino, que todo eso está muy relacionado con su propia metamorfosis profesional, en un ambiente competitivo hasta la ferocidad. Se autopercibe un nómade. Un extranjero en todas partes. Lo dijo así, para mi programa digital “En el barro”:
“Yo me podría haber quedado ganando fortunas en el periodismo deportivo. Podría estar laburando en Estados Unidos en alguna cadena… bueno, ahora estoy en ESPN, pero allá, digo, asentado en Los Ángeles o en Miami, como me ofrecieron mil veces, relatando fútbol por allá. Podría haberme quedado haciendo entrevistas, como toda la vida hice. Y sin embargo, nunca me quedé. Salté del fútbol al espectáculo, a hacerle notas a Ricardo Fort, a hinchar las pelotas con Coco Zilly, a boludear, y después de ahí salté a la política, con todo lo que eso conllevó… Ese nomadismo también te genera que sos extranjero en todos lados, nadie te ve y dice “ah, sos nuestro vos”. Será por eso que cuando llego, me intento legitimar y trato de hablar como los que están hablando en el lugar, moverme como ellos se mueven, cantar las canciones que cantan y comer las comidas que comen, porque, si no, seguís siendo un extranjero”.

Digámoslo así: pará, pará, pará… ¿vos me estás queriendo decir que volvió Fantino?

por Edi Zunino

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