miércoles 7 de diciembre de 2022
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Affonso Celso Pastore: "La moneda única entre Brasil y Argentina no es un sueño, es una ilusión"

PODCASTS | Por Jorge Fontevecchia | 05 de October 19:00

Es uno de los economistas más influyentes de Brasil, expresidente del Banco Central, decano en Economía de la Universidad de San Pablo y director de su Departamento de Investigaciones. Mano derecha de Antônio Delfim Netto, padre del milagro económico brasileño de los años 70 y los 80, cuando se crecía al 8% con alta inflación. Analiza las elecciones de hoy y la situación económica del país, mientras asegura que está trabajando para construir la tercera vía en Brasil.

¿Cuál es el escenario económico que usted imagina para Brasil en el caso de que Lula gane las elecciones este domingo (por hoy) o las gane luego en segunda vuelta?
Brasil está en este año 2022 creciendo cerca del 3%. Está por salir el reporte de inflación. En el Banco Central tienen una proyección del 2,7%. Creo que es un crecimiento increíble. Es más grande de lo que se pensaba, pero hay una alta inflación. El Banco Central viene realizando una política monetaria restrictiva y responsable. La tasa de interés es alta en términos reales. Las condiciones financieras son estrictas, por lo que la buena noticia es que la inflación cae, no al objetivo del próximo año, pero se está acercando. Pero se produce a costa de una desaceleración del crecimiento económico. Creo que será menos del 1% en 2023. Este es un problema interno, y hay una situación internacional que, como saben, es compleja. Varios países con políticas monetarias estrictas. Me refiero a Estados Unidos, que se espera que suba la tasa de fondos federales a finales de año por encima del 4%, probablemente a cerca de cuatro y medio, una desaceleración en Europa. Hay una guerra en Europa entre Ucrania y Rusia. Europa depende del gas de Rusia para la energía y la calefacción. Importantes países de Europa lo están sufriendo, como es el caso de Alemania, y hay una desaceleración en el mundo emergente, en gran parte producida por el fortalecimiento del dólar, que deprecia la moneda de los países emergentes, que ya tienen una alta inflación y están obligados a endurecer las políticas monetarias. De manera que el año 2023 será un año de desaceleración en la economía mundial y, obviamente, un reflejo negativo en la economía brasileña.

¿Cambiaría algo que en lugar de Lula el que gane las elecciones fuese Bolsonaro quien asuma la presidencia el 1° de enero del año próximo en términos económicos?
Es difícil en este punto hacer una predicción basada en el hecho de que no tenemos información sobre cómo cada uno de ellos pretende llevar a cabo un nuevo marco fiscal. Brasil, como saben, tiene un problema fiscal relativamente serio. Tenemos una deuda pública que es alta para los estándares de los países emergentes. Es alta aquí en América Latina, es una deuda que está un poco por debajo del 80% del PIB. Es un país que tiene una tasa de interés real superior a la tasa de crecimiento económico. Entonces, para reducir esta relación deuda-PIB, que es necesaria para reducir los riesgos y permitir tasas de interés bajas y reanudar el crecimiento económico, debe tener control sobre los gastos. Y ese control del gasto requiere ese famoso marco fiscal que no está definido en el gobierno de Lula. Lo único que se sabe es que Lula, en su primer mandato en Brasil, fue fiscalmente responsable. Tenía, sin embargo, una situación internacional muy favorable. Vivimos en esos años, me refiero a 2002 y años posteriores, un superciclo de precios de materias primas. Brasil es un importante exportador de materias primas. Cuando los precios de las materias primas suben, el país crece más. En segundo lugar, la economía mundial estaba creciendo. Estados Unidos creció. Estaban al final de ese período dorado llamado gran moderación. Había crecimiento en Europa y había crecimiento en China. Hoy en día, tenemos precios de materias primas a la baja y una situación de contracción en la economía mundial. Hay más que eso. Cuando Lula asumió, en 2002, recibió de Fernando Henrique Cardoso el gobierno que terminaba. Se le dio un marco fiscal muy rígido y muy bien diseñado. Brasil mantuvo superávits primarios que redujeron la relación deuda/PIB y Brasil se comprometió en conjunto, en un convenio con el Fondo Monetario Internacional a cumplir estos acuerdos. Simultáneamente, Fernando Henrique Cardoso, el expresidente, había logrado aprobar en el Congreso la Ley de Responsabilidad Fiscal, que establecía condiciones para que el país se comportara bien en el ámbito fiscal. Este tipo de estructura tributaria y estructura fiscal le permitió a Lula tener una transición tranquila y no tener problemas macroeconómicos en el país. No tuvo problemas de inflación y no tuvo problemas fiscales y no tuvo problemas con la economía mundial. El mundo de hoy es un mundo diferente del de entonces. Por eso comencé en mi primera respuesta poniendo mucho énfasis en el comportamiento de la economía mundial. Si gana las elecciones, recibirá de Bolsonaro una situación de gran desequilibrio fiscal, recibe una economía internacional difícil y tiene que ser muy capaz de arreglar el equilibrio macroeconómico en Brasil, entonces es una situación difícil y es muy complejo para nosotros tener una idea de cómo va a salir esto. Pero creo que tiene una tarea muy difícil por delante. Si es él, si sale elegido Bolsonaro, obviamente tendremos una continuidad de lo que hay, en la que también hay un problema fiscal. También hay inflación y también hay una situación internacional desfavorable. Entonces, cualquiera que sea el presidente elegido, creo que 2023 será un año desafiante para la economía brasileña y tendremos que tener paciencia en el fondo para poder observar cómo se desarrolla todo esto.

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

por Jorge Fontevecchia

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