sábado 15 de mayo de 2021
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Cuál es la verdadera causa de la inflación

ECONOMíA | Por Julieta Colella | 16 de April 10:59

La inflación de marzo nos tomó por sorpresa a todos. Si bien, el mismo ministro de economía, Martín Guzmán, había anticipado que la inflación de marzo sería la más alta del año, la mayoría de las proyecciones rondaban en torno al 4,5%, creo que nadie se atrevía a mirar más allá de ese número. Sin embargo, en el día de ayer, el INDEC nos informó que la inflación del mes fue del 4,8%, acumulando 13,0% en el primer trimestre, 42,6% en los últimos 12 meses, dejando un piso altísimo para el mes de abril, que seguramente sufra algún efecto de arrastre estadístico, mes además, en el cual nos venían diciendo que la inflación iba a empezar a aminorar. 

De todas formas, quisiera que esta columna sea más de análisis que descriptiva, para que podamos entender mínimamente qué es lo que está pasando, y por qué tenemos niveles de inflación como los que tenemos. 

Si bien funcionarios del gobierno vienen diciendo que la inflación es un problema multicausal, lo cual puede ser cierto, desde mi punto de vista, el principal problema de Argentina, gira en torno a una sola causa, que es la falta de confianza.  

Analicemos puntualmente qué pasa cada vez que el Presidente sale a anunciar nuevas medidas restrictivas. La implementación de mayores restricciones, implica obviamente el cierre de determinadas actividades. Lo cual implica de manera inmediata muchísimo hartazgo social, y más a esta altura de la pandemia, y obviamente una caída de la actividad económica. Cuando cae la actividad económica, instantáneamente, y entre muchas otras cosas, cae la recaudación fiscal y los ingresos totales del sector público. A su vez, cada vez que se implementan medidas restrictivas, el gobierno debe salir a acompañar a esos sectores, lo cual empuja exponencialmente el gasto público hacia arriba. Si bien desde el gobierno vienen diciendo que no hay margen para ayudas como el IFE o el ATP, ya anunciaron, por ejemplo, una asistencia de $15.000 para quienes reciben asignaciones, y creo yo que esa fue solo una ayuda, de muchas que va a tener que salir a dar, si pretende seguir restringiendo la economía. Entonces, la caída de la recaudación, con aumento del gasto público, nos da un mayor déficit fiscal como resultado. Como Argentina tiene totalmente cerrado el crédito externo, la otra opción es financiarse con crédito interno, pero como el mercado no confía en este gobierno, no le presta. Tal fue así, que de la licitación de ayer, sobre vencimientos de $70.000 millones, solo consiguió renovar $37.000 millones. Por lo tanto, no le queda otra que emitir y ya sabemos que la mayor emisión desencadena indiscutiblemente o aumento de precios, o aumento del precio del dólar informal, porque esos pesos excedentes a algún lugar van. 

El gobierno considera que anclando el tipo de cambio va a poder controlar la inflación. El atraso cambiario ya está puesto arriba de la mesa. En marzo, mientras la inflación fue del 4,8%, la tasa de devaluación fue del 2,4%. Durante el primer trimestre, la inflación acumulada fue del 13,0%, pero la devaluación fue del 9,3%. Por último, en los últimos 12 meses, la inflación fue del 42,6%, mientras que el peso se devaluó un 37,6%. Si notamos, la diferencia entre ambas tasas se hace cada vez mayor. Si esto persiste en el tiempo, tendremos un problema con el sector externo, porque no habrá ingreso de las pocas divisas que podrían ingresar, no tendremos cómo financiar las importaciones, por lo que un crecimiento económico será cada vez más y más difícil. 

Y, por último, se había dicho durante este año que los salarios iban a acompañar a la inflación. Está a la vista que es imposible que los salarios acompañen este ritmo inflacionario con la destrucción de actividad económica que hay. Lamentablemente, no hay forma que las empresas, compañías, pymes, o lo que sea, paguen aumentos de salario que acompañen a la inflación. 

Pero no solamente se dijo eso, sino que también desde el año pasado, con la publicación del Presupuesto Nacional, se viene sosteniendo y defendiendo el objetivo de que la inflación a fin de año iba a ser del 29,0%. Todos sabíamos que ese objetivo era imposible de cumplir, y más en un escenario de pandemia como el que venimos viniendo, pero aún así desde el gobierno salían a hablar y a defender ese objetivo. Situación totalmente destructiva para la confianza. 

Entonces, el mercado no confía y por eso no financia al gobierno, la sociedad ya no cree en los objetivos que se le dicen, el empleado ya no cree que su poder adquisitivo vaya a mejorar, hasta ni siquiera los chicos pueden creer en que van a ir al colegio. 

En este escenario de desconfianza magnifica, el aumento de precios termina siendo el mayor repudio hacia quienes nos dirigen.

 

por Julieta Colella

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