Wednesday 28 de February de 2024
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Ricardo Pignanelli: "Reformar la Ley de Contrato de Trabajo no asegura crear más puestos de trabajo"

PODCASTS | Por Jorge Fontevecchia | 08 de February 19:32

El titular del sindicato Smata, que agrupa a los empleados de la industria automotriz, desde 2011 logró un acuerdo salarial de aumento trimestral que generó previsibilidad para los empresarios y, a la vez, mantuvo el salario de los trabajadores. Apuesta y confía en que los acuerdos y consensos entre todas las fuerzas políticas, con una visión a largo plazo, son la vía para sacar al país adelante.

¿Cómo ve que viene la relación paritarias, sueldos, inflación? 
En 2011, tratamos con las terminales primero, a pedido de ellas, porque decían que no éramos predecibles, los aumentos de salarios se discutían anualmente. Fuimos a un esquema muy parecido al pacto social que había hecho Helbert, allá por el 73. Hicimos un análisis y veíamos que a principio de año discutíamos un sueldo, un monto para todo el año, por supuesto, era en tres, cuatro, tramos. Y veíamos que había espacios en el año que estábamos equiparando la canasta familiar, pero había espacios en el año, y eran los mayoritarios que estábamos muy por abajo de la canasta familiar. Eso producía una irritación en la gente, producía después una discusión por el salario que era prolongada, se perdían días de producción, se perdían días de salario. Entonces, empezamos recuerdo, con cartulina, dibujé toda una pared en gremiales y elaboré una proyección de hacer aumentos trimestrales que acompañen la inflación. La única forma de acompañar la inflación era cuando la inflación era efectiva. De ahí nace un acuerdo salarial que lleva del 2011 a la fecha, que le dio previsibilidad a las empresas y que mantuvo medianamente el salario. Por eso cuando hablo que el costo de vida de enero, febrero y marzo, a partir de abril lo cobro. El de abril, mayo y junio, a partir del 1° de julio lo cobro. El de julio, agosto y septiembre, a partir del 1° de octubre lo cobro. Después el de octubre, noviembre y diciembre, a partir del 1° de enero lo cobro. Con eso que logré que esa línea, lo representé siempre, como aprendimos en la secundaria. La proyección del costo de vida se unificaba con la proyección de los aumentos salariales. Con eso lograba que los trabajadores no adquirieran deuda. Eso, con las inflaciones que tuvimos, hasta del 50%, medianamente el acuerdo trimestral funcionó. Funciona bien, tanto es así que no tuvimos ninguna escalada de conflicto. Las fábricas laburaron, prácticamente se hicieron las producciones todos los días laborables del año. Me costó hacerles entender a mis compañeros del gremio, y hoy la gente te dice: “che, Piña, no salgamos del sistema de aumento de salario”. Creo que la realidad efectiva, esto hizo que se normalizara la discusión salarial. Es importante que se normalicen la discusiones salariales, porque con eso logramos que el trabajador esté contento, tranquilo, y que las producciones vayan avanzando. Y que cuando lo miren de afuera, más allá de que pueden decir que con una inflación como la que tenemos hoy, pero hasta en las casas matrices se tornó como normal lo que nos estaba ocurriendo a nosotros y la forma en que, junto con las terminales, lo resolví. Eso también nos ayudó en el tiempo a ser confiables, es parte de la pirámide de las nuevas inversiones. Cuando hay nuevas inversiones de otros países, nos miran en ese aspecto. Yo creo que la ventaja que tenemos y me enorgullezco en decirlo, es la calidad de mano de obra. Es otra apuesta muy grande que hicimos con los cuarenta y cuatro Centros de Formación Profesional. Hoy ya tenemos por zoom los cursos de híbrido y eléctrico, nos trajimos la tecnología de Estados Unidos. Ya estamos preparando a los profesores para esparcir la tecnología del eléctrico, del híbrido y de la reparación. Cuando hablamos de la reparación de las nuevas tecnologías de ese híbrido eléctrico, estamos hablando de una seguridad que tenemos que tener por la tensión que necesita el automóvil para lograr la movilidad, estamos hablando de 380 voltios, 220 voltios. Ya prácticamente el coche va a funcionar como una corriente que es como la que ya tenemos en casa o ahí en la industria. O sea, tenemos que estar preparados para manejar esa tecnología, la capacitación es fundamental para seguir en el juego de la industria automotriz. Y nos estamos preparando para eso. 

Usted logra lo que no logran otros sindicatos, algunos se quedan muy por debajo de la inflación. ¿Cuál es su mirada, más allá de Smata, de lo que ha sucedido con los sueldos y la inflación, no solamente durante estos últimos tres años, sino haciendo un recorrido, e incluso aquellos trabajadores que no tienen una representación sindical, lo que vulgarmente se llama los trabajadores en negro?
Lo que nos está pasando en el mundo atraviesa la sociedad y todos los estamentos. Hay una crisis económica, deriva de una crisis sanitaria. Quizá malos manejos con la política de Estado, eso no aísla que también tenemos problemas en el movimiento obrero. Como tenemos problema en la política, en la Justicia, o sea, cuando algo entra en crisis, la crisis es de valores, que por ahí no los supimos transmitir, o por ahí es la que nos toca vivir. Siempre les digo a mis hijos: a los doce años me agarraron de la mano, me llevaron a laburar. Tiempos de vacaciones eran tiempos de trabajo, la cultura del trabajo estaba arraigada desde la infancia. O sea, la aprendías cuando tenías cinco o seis años en la mesa de tu casa. Cuando el viejo traía un mango de más, sentías a tu viejo y a tu vieja y era: “Pintamos la casa, cambiamos la chapa, o por ahí cambiamos un Buick 27 por un Ford 35, o cambiamos la heladera o cambiamos la cocina”. Eso representaba que el vehículo para estar mejor era el trabajo, porque todo ello generaba trabajo. Después, el golpe de Estado en el año 76, misma mesa, distintos actores, cada vez que el jefe o la jefa de familia que iba a trabajar tenían un mango de más, empezaron los chicos del salón a escuchar: “Eh, vieja, ¿dónde ponemos la plata para que nos dé más plata?”. Escuchaban que en tal banco daban tanto, otro escuchaba que en otro banco daban otro tanto, y así, entonces se fue anclando en la sociedad joven y adolescente, que el vehículo para estar mejor era que la plata hacía plata y es mentira. Y no supo salir de esa trampa. Siempre les cuento a los muchachos lo mismo, Perón cuando vuelve, la industria estaba entera, estaba mal repartida la riqueza, 33% para el laburante y el resto para la gente que hacía las inversiones. Pero el aparato productivo que se había creado, no se había roto. En cambio, cuando logramos la democracia en el 83 con Alfonsín, sobre 27 millones de argentinos, tuvo que sacar un plan que no me lo voy a olvidar más, el plan de la caja PAN, y tuvo que repartir setecientas mil cajas PAN, porque nos decía que la muerte de muchas pymes, había dejado a la gente en la calle. No fue culpa de Alfonsín, fue un gran presidente que de última cubrió una demanda que la sociedad era lo que pedía, la democracia. Después hay un cambio, Menem arrancó bien, más allá de todo lo que fue el 89, 90 y 91, creo que se equivocó, y no digo que por ahí había empresas que había que privatizar del Estado, pero creo que se le fue la mano, privatizó demasiado. Aparte, la plata de la privatización no la volcó en la industria, ahí seguimos, desgraciadamente, sumando desocupación. Entonces, estamos muy cerca de las elecciones, estoy casi seguro que por espacio político va a haber una fórmula, espero que al que le toque ganar, tenga la visión de que puede llamar al que le toque perder y ponernos de acuerdo en diez, doce, quince puntos fundamentales para la Argentina. Las políticas de Estado se deben trazar de común acuerdo entre todas las fuerzas políticas, o por lo menos la mayoritaria.

¿Cómo se imagina que se va a llegar a las elecciones, cómo imagina que van a ser la inflación, los salarios y su recuperación sobre la inflación, y el objetivo del ministro Massa de inicialmente partir de un objetivo del 60% de inflación, que por lo menos este primer mes de enero parece no estar cumpliéndose?
A él le tocó una mochila muy cargada, pero que la está tratando de llevar bien. Creo que si él logra una inflación este año del 60%, por lo menos enderezamos el camino. Lo que está pasando es que las fuerzas especulativas también juegan y no tienen amistad. Y a veces cuesta desprenderse de eso. 

Se acuerda que Pugliese, el ministro de Alfonsín decía: “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”.
Massa le está poniendo toda la onda. Si logramos ponerle un freno a la inflación, tenemos un futuro. Cualquiera que reciba el Gobierno va a tener un problemón, no es que si gana uno o gana el otro, se van a beneficiar. Estamos en un estado de situación que no es fácil, porque que hoy tengamos de cuatro a seis millones de desocupados, si lo multiplico por tres, son dieciocho millones de argentinos, estamos hablando de un peligro latente. Porque muchos me hablan de los milagros de Australia, de acá, de allá, pero una cosa es tener un país de once millones de habitantes y la piloteás siendo agrícola-ganadero, de servicios, tener un poco de la nueva tecnología. De Australia la industria automotriz se retiró toda, hasta Toyota que cuando invierte pelea la realización, fue la última, pero se tuvo que ir. Siempre les digo a mis compañeros, hoy con Toyota vamos a llegar a 190 mil unidades, logramos el tercer turno. Hasta que venga una inversión para la cabina de pintura, ahí volveríamos a bajar dentro de dos años, pero andaríamos rondando las doscientas mil unidades. Cualquier empresa terminal, para poder decir: “Estoy tranquilo, saco camiones y buses que son menores escalas, tiene que andar en 80 mil, 120 mil unidades. Este fue mi pensamiento cuando me junté con la industria automotriz, en enero de 2019 armamos un equipo que funcionó muy bien. En ese tiempo, tengo varios compañeros y compañeras, técnicamente nos ayudó, más allá que del campo nos ayudó Julián Domínguez, la facultad que se encargó de ser la moderadora fue la Universidad Austral, con la que me une una amistad de largos años, como con alguno de los componentes del IAE.

Escuchá la entrevista completa en Radio Perfil FM 101.9.

por Jorge Fontevecchia

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