martes 15 de junio de 2021
Perfil

“Que se vayan los hijos de puta”: la verdad sobre el grito de los Duhalde

PODCASTS | Por Edi Zunino | 08 de June 12:05

Eduardo Duhalde es una mezcla de milagro y excepción a la regla. En la Argentina de los políticos desprestigiados en general y los expresidentes en particular convertidos en virtuales reos carcelarios, Duhalde logró salir de la Casa Rosada en 2003 con cierto carné de estadista, cuando había entrado con fama de oscuro caudillo en el que muchos pretendían ver a un capo del hampa. Claro que el premio no alcanzó para consagrarlo un líder popular con muchos votos propios, pero, aun así, hasta hoy, cuando le faltan 120 días para cumplir los 80, sus palabras hacen ruido en el siempre sórdido escenario nacional.

De un tiempo a esta parte, la palabra duhaldista se volvió particularmente dura, llamativa y hasta escandalosa y soez, característica que puede ser atribuida a que el veterano bonaerense aprendió a hacerse oir en medio del griterío twittero que define estos tiempos, pero que otros adjudican a que estaría entrando en alguna clase de senilidad. 
Lo cierto es que, ayer, Duhalde salió temprano a patear el tablero con que “este Gobierno se tiene que terminar”, con lo cual pasó a ser el hombre del día y tuvo que andar de acá para allá explicando que no hablaba de darle un golpe a los Fernández, sino de cambiarlos por otros en las elecciones de 2023. Cuando ya parecía que se aquietaban las aguas mediáticas, la que irrumpió fue su esposa, Chiche, que dejó de lado su habitual estilo de maestra de Banfield y definió lisa y llanamente como “hijos de puta” a los que están gobernando, que son peronistas como ellos, pero más bien no tanto.

El kirchnerismo puro y duro reaccionó como más sabe hacerlo: con paranoia. Y, de ese modo , contribuyó a que los Duhalde mejoraran su performance anti K, que viene desde cuando Néstor y Cristina empezaron a llamar “El Padrino” a quien, en realidad, había sido su principal mentor. Sin embargo, debe considerarse con detenimiento a favor de quién pueden operar en concreto los exabruptos que todavía hoy son noticia en todos los portales, los canales y las radios.

A quienes, con facilismo agrietado, sacan la conclusión de que Duhalde y Señora le están dando una mano al macrismo, como de hecho se la dieron en 2015 ayudando como otros –como Sergio Massa y el propio Alberto Fernández- a dividir el peronismo, les recuerdo que hace tres años, en agosto de 2018, el propio expresidente Duhalde fue título de tapa por decir que Mauricio Macri estaba “gobernando para el orto”, que el país estaba “peor que en 2001” y que el hijo de Don Franco no tenía ni la más pálida idea de “la problemática del país”. Fue lapidario. En esa línea, vale consignar que hoy el macrismo tiene su propia estrategia peronistoide para la provincia de Buenos Aires, sobre todo a partir del Peronismo Republicano de Miguel Ángel Pichetto y Joaquín de la Torre.

Volviendo, entonces, a la lógica de la red social del pajarito, diría que el grito de los Duhalde vendría a ser como el del tero: parece que ponen huevos por el lado de la oposición cuando los tienen puestos en su propio nido. La elección que viene no es presidencial, es parlamentaria. Y lo que quieren los banfileños es incidir en el nuevo armado del Congreso Nacional, al parecer de la mano de Florencio Randazzo y Roberto Lavagna, para después ver dónde se la jugarían de veras para 2023. En el mientras tanto, pueden terminar perjudicando más a Juntos por el Cambio que al actual oficialismo, que, se sabe, no tiene sus principales fortalezas en el peronismo más tradicional, que puede escuchar a Duhalde o a Pichetto. 

¿Estoy diciendo que el antikirchnerismo de los Duhalde con su efusivo “que se vayan los hijos de puta” puede favorecer de algún modo a lo que combate? No. Tampoco digo eso. Al menos, no exactamente.

por Edi Zunino

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