En una nueva edición de ¿Qué nos pasa con lo que está pasando?, la doctora en Psicología Guillermina Rizzo analiza cómo la política comenzó a poner el foco en los jóvenes de cara a las elecciones de 2027 y plantea qué sucede cuando una franja etaria se convierte en un objetivo electoral.
Rizzo parte de los festejos por el Día del Estudiante para señalar que, detrás de la atención sobre los jóvenes, también aparece el interés de los distintos espacios políticos por conocer qué les preocupa, qué consumen, qué los identifica y qué los moviliza. En ese contexto, recupera los recientes discursos de Axel Kicillof y Javier Milei dirigidos a las nuevas generaciones.
La especialista destaca que, según datos de la Cámara Nacional Electoral, en octubre de 2025 había 1.139.315 jóvenes de 16 y 17 años habilitados para votar, equivalentes al 3,16% del padrón. A su vez, plantea que si se considera el universo de jóvenes de entre 16 y 39 años, hacia 2027 serían alrededor de 16 millones de personas, cerca del 45% del padrón.
Desde la psicología política, Rizzo se pregunta qué ve la juventud cuando mira a la política y qué ve la política cuando mira a los jóvenes. En ese análisis, advierte sobre las diferencias entre quienes vivieron determinados acontecimientos políticos y quienes recibieron esas experiencias a través de relatos familiares.
“Nosotros miramos la política cargando nuestra historia, ellos la miran mientras construyen la propia”, sostiene Rizzo, al diferenciar entre recordar acontecimientos políticos y recibirlos como parte de una historia heredada.
La psicóloga también recupera una investigación del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) realizada entre jóvenes de 16 a 24 años de barrios populares del AMBA. Según los resultados mencionados en la columna, sus principales preocupaciones son el trabajo, la inflación y la pobreza.
Rizzo incorpora además el concepto de identidad política como identidad social y plantea que la construcción de representación no puede reducirse a estrategias de comunicación, redes sociales o eventos dirigidos a captar la atención de los jóvenes.
En ese sentido, sostiene que “comunicar no es representar y captar la atención no es captar votos” y plantea que representar implica primero preguntar y escuchar cuáles son los problemas que las nuevas generaciones reconocen como propios.
Fotografía: Redes Sociales

Comentarios