En una nueva edición de ¿Qué nos pasa con lo que está pasando?, la doctora en Psicología Guillermina Rizzo analiza el giro del Gobierno sobre Malvinas y cómo ciertos símbolos pueden ser utilizados para ordenar la conversación pública.
Rizzo toma como punto de partida la bandera de Malvinas que un grupo de hinchas hizo llegar a la cancha durante el partido entre Argentina e Inglaterra, una expresión espontánea surgida en medio de un festejo popular. Dos meses después, esa misma bandera volvió a aparecer, pero ya no en la tribuna, sino en el centro del discurso político.
Desde la psicología política, la especialista explica que las sociedades interpretan los acontecimientos a partir de representaciones ya instaladas, cargadas de recuerdos, emociones y significados compartidos. En este sentido, retoma los aportes del psicólogo social Serge Moscovici para señalar que Malvinas ya ocupaba un lugar simbólico asociado al orgullo, la unidad y la identidad colectiva.
“El gobierno no instaló nada, solo buscó una representación ya cargada de sentido”, sostiene Rizzo, quien analiza cómo determinados símbolos pueden ser reutilizados para desplazar el foco de atención y generar nuevas conversaciones públicas en momentos de dificultades económicas.
La especialista también recupera las ideas de Ernesto Laclau sobre la construcción de identidades políticas a partir de la aparición de un “nosotros” frente a un “ellos”, y repasa distintos antecedentes históricos en los que los conflictos externos ocuparon un lugar central en contextos de crisis.
La columna concluye con una reflexión sobre aquellas banderas que representan otras demandas de la sociedad, como los jubilados, las personas con discapacidad, la ciencia y la universidad. “A esas banderas las tenemos que levantar nosotros todos los días”, afirma Rizzo.
Fotografía: Milei Cadena Nacional Capturas de Video

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