En una nueva entrega de su columna “¿Qué nos pasa con lo que está pasando?”, la doctora en psicología Guillermina Rizzo reflexiona sobre el hostigamiento a periodistas en Argentina y sus efectos sobre la calidad democrática.
A partir de datos del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), la especialista advierte sobre el crecimiento de los discursos estigmatizantes contra trabajadores de prensa y analiza cómo la descalificación sistemática desde el poder puede transformarse en una herramienta de disciplinamiento social.
Retomando los aportes del periodista y escritor Ryszard Kapuscinski, Rizzo destaca que el periodismo exige un compromiso con la verdad y con quienes padecen las consecuencias de las decisiones políticas, aun cuando ello implique enfrentar presiones o costos personales.
Desde la psicología política, incorpora además las ideas de la psicóloga chilena Elizabeth Lira para explicar cómo el miedo puede operar sin necesidad de censura directa, generando autocensura, silencios y limitaciones en el ejercicio profesional de periodistas y comunicadores.
En ese sentido, sostiene que los agravios permanentes, la construcción de enemigos públicos y la legitimación del odio como discurso político afectan no solo a la prensa, sino también a la posibilidad de contar con información independiente y de sostener una democracia saludable.
Finalmente, Rizzo plantea que el debate de fondo excede al periodismo y se vincula con la capacidad de la sociedad para nombrar y comprender lo que ocurre. Porque, advierte, cuando el miedo gana terreno, también se debilita la posibilidad colectiva de transformar la realidad.

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