En una nueva columna, la doctora en psicología Guillermina Rizzo (Mat. 79.901) propone reflexionar sobre el desgaste en las relaciones a partir de los casos mediáticos que marcaron el verano: desde el fenómeno Wanda–Icardi–La China, los audios de Luciano Castro y su vínculo con Griselda Siciliani, hasta la separación de Mauricio Macri y Juliana Awada.
Más allá del impacto de los titulares, la pregunta es más profunda: ¿el desgaste es inevitable? ¿Los vínculos tienen fecha de vencimiento?
La especialista explica que no existen recetas mágicas, pero sí señales claras: los problemas en la comunicación suelen ser el inicio del deterioro. A eso se suman la indiferencia, la pérdida de complicidad, la ausencia de proyectos compartidos y la falta de intimidad. Cuando el diálogo se apaga, también lo hacen la pasión y el deseo.
Sin embargo, no todo está perdido. Algunas relaciones pueden refundarse si hay intención genuina de transformar la situación: retomar conversaciones en espacios neutros, compartir actividades, viajar, recuperar momentos de conexión y, sobre todo, reconocer a tiempo el descuido.
Inspirada en la mirada del filósofo Søren Kierkegaard, quien advertía que el amor cambia cuando se instala la costumbre, la columna invita a aceptar que toda relación atraviesa etapas. Cultivar el vínculo es una decisión permanente, pero también es un acto de dignidad reconocer cuándo ya no es posible sostenerlo.

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