En su nueva columna, la psicóloga Guillermina Rizzo (Mat. 79.901) analiza el impacto de los reiterados escándalos de corrupción y la sospecha sostenida en la salud mental de la sociedad.
A partir de los sucesos de público conocimiento —desde alimentos retenidos hasta irregularidades en organismos públicos—, Rizzo reflexiona sobre cómo estos "factos" actúan como un combustible emocional que genera un clima de saturación, vergüenza ajena e incertidumbre.
La especialista explica que la corrupción funciona como un estresor social que erosiona la confianza, esa construcción invisible que vuelve predecible la vida en comunidad.
El eje de la columna profundiza en el concepto de "indefensión aprendida": ante situaciones percibidas como incontrolables, las personas suelen retirarse por autoprotección emocional. ¿Cómo impacta vivir en un estado de vigilancia permanente? ¿De qué manera la sensación de que "el sacrificio es en vano" aumenta los síntomas de ansiedad y depresión en la vida cotidiana?

Comentarios