Saturday 18 de May de 2024
Perfil

Martín Miguel de Güemes: pinceladas perdidas del prócer más bravo

PODCASTS | Por Edi Zunino | 08 de February 14:59

Hoy cumpliría 236 años uno de los próceres más famosos de nuestra independencia. Y en junio, el 17 de junio más precisamente, va a ser el bicentenario de su muerte, producto de una septicemia provocada por un balazo por la espalda que le entró en la parte superior de la nalga.

Estamos hablando de Martín Miguel de Güemes, el caudillo en el que acaso se concentren las mayores contradicciones del ADN argentino. Porque era temerario Güemes, fantasmal al frente de sus gauchos infernales y tremendamente popular. Y, aun así, había tenido una crianza distinguida en una de las “mejores familias” de origen hispano que dieron forma a la vieja alta sociedad de lo que hoy es el noroeste argentino.

Su madre, Magdalena de Goyechea y la Corte, era descendiente directa del conquistador español Francisco de Argañaraz y Murguía, el mismo que en 1593 fundó San Salvador de Jujuy, todavía en los terruños del Virreinato del Alto Perú. A los Goyechea se los llegó a llamar “los infinitos”: casi no había dependencia gubernativa ni asociación civil de sus tiempos donde un Goyechea no ocupara un alto cargo.

Su padre, Gabriel Güemes Montero, miembro de una familia de nobles y aventureros que había dejado huella en Cuba, donde comenzó la colonización de América, llegó a Jujuy en 1777 para asumir como Tesorero Real de las Cajas Oficiales, o sea, virtual ministro de economía, pero en nombre del rey. Tenía 29 años. Y Magdalena 15 cuando se casó con él.

Segundo de nueve hermanos, Martín Miguel nació en 1785. Cuenta Ricardo Rojas que, según un censo de 1779, el hogar de los Güemes Goyechea “era una casa de señores, con servidumbre de indios y de esclavos que entre unos y otros sumarían diez”.

Don Gabriel falleció a los 59, en 1807, mientras Martín Miguel venía de destacarse en la reconquista de Buenos Aires al mando de Juan Martín de Pueyrredón. Invasiones inglesas. Cuentan que, durante una gran bajamar, su escuadrón de jinetes, todavía en nombre de la corona española, hizo rendir al navío británico “Justine”. Leyeron bien: hizo rendir un buque a caballo. Por la pérdida de su papá se le permitió volver a Salta, donde ya estaba radicada la familia.

Dicen que, antes que nada, Güemes era devoto de su madre. Parece que no había tertulia de gala que no inaugurara sacándola a bailar el primer minué. Doña Magdalena volvió a casarse pronto, en 1809, con un influyente militar, José Francisco de Tineo y Escobar Castellanos, que había sido gobernador de Tucumán y presidente de la Real Audiencia de Charcas. Le dieron un noveno hermano a Güemes, Cupertino, que murió de chiquito. La mamá del caudillo lo sobrevivió 32 años. Murió casi centenaria en 1853, el año de la Constitución.

El primogénito de Güemes, Martín María del Milagro, quedó huérfano de padre y madre entre los 3 y los 4 años. Se casó a los 20 con una prima hermana; Adela Güemes Nadal, y fue gobernador de Salta dos veces. Su hijo Martín Gabriel, nieto del caudillo, también gobernó la provincia entre 1886 y 1889. Fundó el Banco de Salta y puso en venta el edificio del Cabildo. Otro de sus nietos, Domingo Güemes Castro, se contó entre los fundadores de la Unión Cívica en 1883. 

En 1893, Domingo participó de las dos revoluciones radicales, al mando de Hipólito Yrigoyen y Leandro Alem, respectivamente. Tipos bravos, de armas tomar. Debió huir a Montevideo, donde se exilió y comenzó a organizar el archivo historiográfico de su abuelo. Buena parte de aquellos documentos habían sido protegidos por Dalmacio Vélez Sarsfield, autor del Código Civil en 1869.

Infinitos. Infernales. Los Güemes, en el cumpleaños y el bicentenario del caudillo.

por Edi Zunino

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