viernes 23 de febrero de 2024
Perfil

“María Eugenia Vidal es una mujer sin palabra, pero igual dialogaría con ella”

PODCASTS | Por Edi Zunino | 05 de August 11:47

Gisella Marziotta reemplazó a Daniel Filmus en la Cámara de Diputados en enero del año pasado, cuando el presidente Alberto Fernández le encargó la Secretaría de Estado que se ocupa del tema Malvinas. Ahora quiere renovar su banca, Marziotta, que viene de una típica familia “machista y patriarcal”, dice ella, donde no se hablaba de política. Tuvo un abuelo muy antiperonista, tal vez como negación psicológica de un bisabuelo muy peronista. Pero peronista de Perón, no como ella, que llegó al peronismo de grande, a los 30, con Néstor Kirchner en la Casa Rosada. Lo vivió como un auto-descubrimiento. Escuchen: 
“Me descubrí peronista con el kirchnerismo, en realidad. Con Néstor. Y es todo un recorrido, digo yo, de auto-descubrimiento con el peronismo. No es que un día me desperté y dije: ‘soy peronista’. Pero en un momento me encontré con una familia, ¿me entendés? Eso es el peronismo. Es un lugar de pertenencia. Es un espacio donde sabemos hacia dónde queremos ir, qué queremos… Es un especio de contención, de pertenencia. Fue como un recorrido, pero en un momento me dije: ‘ah, bueno, acá está; éste es el lugar; ésta es la familia; éste es el lugar que de pronto sucede y está y, sí, es acá’.”

Gisella Marziotta


Ese recorrido de auto-descubrimiento que aún transita la acercó a Perón más como meta que como origen: antes de la pandemia escribió el libro “Perón, ese hombre”, en coautoría con la colega María Seoane. Lo hizo en paralelo a su otra búsqueda personal: la de las luchas de género. Marziotta no se considera feminista, pero porque cree que todavía le faltan pergaminos para semejante título. Su doble identidad, digamos, se vuelve una sola en esta definición. Escuchen: 
“El peronismo fue el primer gobierno feminista de la República Argentina”.

Polémica la definición, sobre todo si hablamos de la adoración a “ese varón argentino”, en la marcha peronista, que incluso Evita encarnaba como principal promotora y militante. Sin embargo, Marziotta resalta los contenidos históricos más que las marcas de época. Porque con Perón las mujeres tuvieron documento de identidad y empezaron a votar y se les reconocieron derechos laborales. Fue con Perón que “las mujeres empezaron a ser”.

La campaña porteña para diputados nacionales la enfrenta con otra mujer, María Eugenia Vidal, que viene de cuatro años sabáticos después de otros cuatro como gobernadora del otro lado de la General Paz. Y claro que Gisella Marziotta tiene posición tomada al respecto. Escuchen:
“Si ella hubiera sido candidata por la Provincia de Buenos Aires, lo que se hubiera cuestionado durante la campaña serían los resultados de su gestión, ¿no? El debate hubiera sido la provincia que dejó. En cambio, siendo candidata en la Ciudad de Buenos Aires es como, bueno, reseteo y vuelvo a empezar. Por otro lado, me da toda la sensación… no sé si es una sensación, creo que es así: es una mujer que no tiene palabra. Quedó en evidencia que no tiene palabra”.

Gisella Marziotta


Le pregunto a Marziotta si, aun así, se sentaría a dialogar con Vidal. Me dice que sí, que cree en el diálogo como vía para resolver problemas. Aunque tiene un pero. Escuchen:
“Ellos hablan de diálogo todo el tiempo y no te convocan nunca. Y cuando los convocás, si no les gusta se levantan y se van. La verdad es que buscar consensos es, a veces, bancarte un poco esa incomodidad de lo que no te gusta para llegar justamente al consenso, para llegar a ese punto en común. Pero no podés irte antes, porque, si no, cómo sabés… Me parece muy infantil, como muy inmaduro. No me gusta, no me gusta, no me gusta, me levanto y me voy… Eso lo hace un nenito de jardín de infantes. El diálogo es otra cosa. Es, precisamente, poder escuchar lo que no te gusta, poder decir lo que pensás y poder buscar un denominador común. Y ahí aparece la política de Estado, aparece el consenso, aparecen los temas que superan esas diferencias. La verdad es que eso no sucede. Hay una incongruencia, que es un denominador común que tiene, en general, la oposición. Después, hablan de República, de República y de República y viene un fallo judicial que no les gusta y no lo cumplen”.

Me quedo pensando si, después de las elecciones de noviembre –previas PASO en septiembre-, se iniciará un tiempo de diálogo aprovechando las enseñanzas de estos tiempos y el inicio de la post pandemia o si sólo va a estar empezando la campaña presidencial de 2023 y dale que va.

por Edi Zunino

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