lunes 27 de junio de 2022
Perfil

Los crímenes de Iván el Terrible

PODCASTS | Por Lucas Boltrino | 15 de May 10:00

Desde niño, el destino de Iván IV estaría marcado por la sangre.

Su padre murió cuando aún era muy pequeño, y su madre también perdió la vida. Se cree que fue envenenada cuando él tenía 8 años por los boyardos que se disputaban el poder.

Tras esto, el pequeño Iván fue humillado durante mucho tiempo por las familias de los boyardos.

Esto modificó su carácter en gran medida y lo llevó a ganarse el apodo con el que sería famoso tiempo después.

El doctor Pedro Gargantilla afirmó en su libro "Enfermedades que cambiaron la historia" que el niño vivió cautivo en una de las torres del Kremlin, donde sufrió hambre y vaya uno a saber qué otras atrocidades.

Esto llevó a que a los 13 años cometiera uno de sus más sonados crímenes.

Ordenó que una jauría de perros descuartizara y se comiera al entonces príncipe Andrei Shuisky, líder de los boyardos.

Durante el resto de su vida, si bien tuvo algunos momentos de cordura, y hasta logró encontrar el amor, pasó a la posteridad por los métodos de tortura que instauró.

De acuerdo a un documental histórico elaborado con especialistas como Axel Petermann, criminólogo de la policía de Bremen, Heidi Kastner, psiquiatra forense, y la historiadora Maureen Perri, entre otros, Iván mandó a fabricar enormes sartenes donde freía vivas a sus víctimas, e incluso las metía en agua hirviendo y agua fría para que se les cayera la piel.

Pero lo peor no fue sino hasta 1570 cuando cometió una de las peores masacres que se recuerden en la historia, cuando arrasó una ciudad llamada Novgorod y con ello a miles de personas que se calculan, de acuerdo al clero local, entre las 25 y las 60 mil.

No conforme con eso, realizó una acción similar contra la ciudad de Pskov.

Sin embargo, hubo un crimen del que pareciera que mostró un sincero arrepentimiento.

En 1581, y tras lo que seguramente fue un ataque de cólera, golpeó con su bastón a su hijo, matándolo.

El zar lloró durante muchísimo tiempo su muerte, y el fatídico momento quedó inmortalizado en un lienzo de Iliá Repin.

Pocos años después, Iván el Terrible dejaba este mundo y se iría, con él, uno de los más sádicos gobernantes en toda la historia.

por Lucas Boltrino

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