jueves 5 de agosto de 2021
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Lenguaje inclusivo | Les muchaches kirchneristes busquen votes

PODCASTS | Por Edi Zunino | 11 de June 11:59

La Cámara de Diputados aprobó este jueves una ley que apuesta promover la "equidad de género" en los medios de comunicación, incluso en los privados, bajo la amenaza de limitarles el acceso a la pauta oficial. La iniciativa, titulada “Equidad en la Representación de los Géneros en los Servicios de Comunicación de la República Argentina”, establece la creación de un registro de medios privados (con y sin fines de lucro) que deberán recibir un certificado por parte de la autoridad de aplicación de la ley. Para recibir ese certificado, los medios deberán cumplir con una serie de pautas, entre las que se incluye la "promoción del uso del lenguaje inclusivo".

Vayamos por partes. La diversidad de género en los equipos periodísticos o mediáticos tiene una importancia que va más allá de la corrección política, la moda o cualquier preferencia circunstancial. Tiene que ver con la amplitud de mira del medio, su carácter democrático, su sensibilidad y la variedad de sus puntos de vista, lo cual podría ampliarse a la diversidad generacional, ideológica, religiosa o racial. El tema es si corresponde imponerlo por ley, dado que ser varón, mujer o lo que cada cual se autoperciba no garantiza en sí mismo capacitación, proactividad ni talento para cumplir una tarea determinada.

Más discutible resulta la imposición por ley de cómo se debe hablar, ya que se trata de pautas culturales establecidas durante muchísimos años en la sociedad y que, más allá de lo que les parezca a 134 de los 257 diputados nacionales, puede sonar violatorio de la libertad que se lo imponga desde arriba por parte de una ínfima minoría. El autopercibido progresismo suele pecar de lo que combate: les encanta mandar imponiendo mayorías, que encima no lo son. Pero insisto: hablamos de pautas culturales, no de delitos o derechos. A ver si puedo ser másclaro: aplaudo y aplico la diversidad. Creo en la política como único modo de resolver nuestras cuestiones colectivas. Rechazo el mandoneo en patota, por más biempensante que parezca el barrabrava. 

En eso –el otorgamiento de derechos a las minorías, digo- el kirchnerismo ha sido muy prolífico. Y positivo, hay que decirlo. Dos ejemplos: matrimonio igualitario en la etapa anterior; interrupción voluntaria del embarazo en ésta (porque en la otra no les parecía electoralmente oportuno). Los K supieron construir su vocación mayoritaria representando minorías. Y ese parece ser el sentido de esta ley contra-cultural, que parece estar pensada para “darles algo” a sectores juveniles, femeninos y diversos en este año electoral, a falta de concesiones más tangibles.  

En un trabajo de la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín, para el 1º Congreso Internacional de Ciencias Humanas, se llegó a las siguientes conclusiones sobre la aceptación del lenguaje inclusivo. Las repaso rapidito:
•    La mayoría sigue prefiriendo el uso habitual del masculino genérico.
•    Hay una tendencia mayor a la utilización del “lenguaje inclusivo” en la población femenina.
•    Su uso se intensifica en los rangos etarios de hasta 20 años y de 21 a 30 años.
•    Aun en esos rangos, se detectó que, en ámbitos donde la persona no detenta la autoridad, como en un examen, elige emplear el uso convencional del masculino genérico; mientras que, en ámbitos más íntimos y menos formales, como las conversaciones entre pares o las redes sociales, adhiere más a la utilización de diferentes formas de lenguaje inclusivo. (De este punto se infiere una reivindicación generacional contra la autoridad).
Los autores del trabajo adhieren a la llamada “hipótesis de Sapir-Whorf”, según la cual la lengua determina el pensamiento. Los menos fanáticos de este postulado sostienen que la lengua sólo influye en el pensamiento y las decisiones humanas. O sea: si se cambia la manera de hablar, se cambia la manera de pensar. Medio facho suena, por más que se lo imponga por una ley de la democracia.

Obligar a todos a hacer algo por un postulado académico avalado por ciertas costumbres de minorías no parece tener nada que ver con dar derechos a minorías postergadas, invisibilizadas o directamente castigadas. Lo único que tienen para dar en este punto, a cambio de votos, vendría a ser un nuevo capítulo de confrontación con los medios, que tanto peso tiene en la identidad K,en la manera de pensar K, en el lenguaje K y también en amplias franjas de la juventud obnubiladas por la “libertad” que ofrecen las plataformas transnacionales. Como casi todo en la vida, la revolución ya no se hace: se googlea.

por Edi Zunino

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