martes 21 de septiembre de 2021
Perfil

Lanata y Lilita contra la insoportable levedad de ser Manes

PODCASTS | Por Edi Zunino | 04 de August 11:01

La filosofía le ha dado a las cosas trascendentes del pensamiento y del alma la chance metafórica de ser cuantificadas en peso, densidad y profundidad, otorgándoles un espesor discursivo que les permita ser tratadas científicamente con categorías de la física, de la química y de las matemáticas. Aclaremos, igual, para los desprevenidos, que las ideas no se compran por kilo ni se condensan en el aire por centímetro cúbico ni se las puede bucear como si fuesen una fosa marina. (Hay una novela espectacular del checo Milan Kundera sobre este tema: si no leyeron “La insoportable levedad del ser”, les recomiendo que lo hagan).

A propósito del ser y sus exasperantes ligerezas, Jorge Lanata y Elisa Carrió coincidieron en estos días en sus críticas por el estilo contra el neurólogo Facundo Manes. Mejor dicho, sobre la supuesta insustancialidad académica y la superficialidad comunicativa del precandidato que sacudió la escena política por darle una esperanza de supervivencia al radicalismo y por representar la válvula de escape autocrítica que el PRO no le puede dar a Cambiemos.

Por razones de tiempo, voy a evitar disquisiciones sobre por qué no habrán medido al ingeniero Mauricio Macri con la misma vara. Lo cierto es que Lilita le reclamó a Manes que no sea mentiroso y que deje de darle bolilla sólo al pensamiento neurocientífico, para prestarle atención, según sus propias palabras, al “conocimiento que surge de la poesía, de la filosofía, de las humanidades”. Por su parte, Lanata se hizo eco del tratamiento que se le da al neurólogo en las redes sociales donde el macrismo puro y duro suele hacer puré de sus rivales. Lo trató de “meme” (o sea, de ser un chiste en sí mismo), porque dice "frases muy rimbombantes que no quieren decir nada".

No me parece casual (y, a esta altura, tampoco novedoso) que Lanata y Lilita se encuentren tan seguido en una manera de retratar el país. Ellos no se ubican a la derecha ni a la izquierda: están arriba, por encima de todo y de todos, simbólicamente sentados a la diestra del Señor y de la Verdad. Desde esos pedestales es más posible cuestionar que modificar o construir. Ojo: con lo bueno y necesario que es cuestionar. Pero eso, en un país tan destartalado y a la bartola como el nuestro, les adjudica un poder muy especial: cuando no tienen nada interesante para descubrir, se convierten en oráculos del fracaso.

Lanata, con el poder de Clarín detrás, se consolidó como es el más político de los periodistas. Lilita, con el poder de Clarín detrás, es la más periodista de los políticos argentinos. Los editoriales estandapeados de Lanata son balcones de oratoria combativa, mientras que las apariciones televisivas de Carrió son columnas de opinión, muchas veces de veras brillantes. Lanata interpela líderes. Carrió hace titulares y sus revelaciones suelen convertirse en causas judiciales. (Hablando del ser y el peso, se hicieron famosos como “El Gordo” y “La Gorda”, pero eso felizmente pasó de moda gracias al oleaje antidiscriminatorio).

La última vez que los dos se metieron al unísono con un candidato, contribuyeron bastante al fracaso de Aníbal Fernández en su intento por ser gobernador bonaerense. Claro que Facundo Manes no tienen nada que ver Aníbal Fernandez. Salvo que Lilita y Lanata terminen resultando sustanciales para impedirle al neurólogo lo mismo que le impidieron al quilmeño. Pese a que Manes no da con el perfil de malandrín conurbano, la chaqueña ya anunció que lo iba a denunciar en la Justicia por mentiroso. Si así fuera, ¿podríamos bautizar a esa movida como “La Gran Morsa”?

Claro que también podrían estar fortaleciéndolo. Cuidado con ese punto. Tener contrapesos pesados puede valer más que el talento para consagrar dirigentes.

por Edi Zunino

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