jueves 5 de agosto de 2021
Perfil

La gran duda opositora: ¿les hace bien Carrió a Vidal y Larreta?

PODCASTS | Por Edi Zunino | 14 de June 12:20

Si en la gran escena nacional Cristina Kirchner viene a ser “La Patria”, Elisa Carrió es “La República”. Ese papel protagónico, abonado con los años y últimamente más como estrella exclusiva del Grupo Clarín casi a la par de Jorge Lanata, le otorga a la chaqueña una doble función estratégica de oráculo y escribanía: ella predice lo que viene, revela lo que nadie ve y da fe sobre la carga de pureza republicana que le cabe a cada uno de los propios y los ajenos.

Sus principales socios del momento son Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, cabezas visibles de los llamados “racionales” o “palomas” que parecen decididos a ser, de una manera todavía indefinida en los papeles, el relevo de Alberto Fernández en la Casa Rosada, de ser posible en 2023. Horacio y Mariu jamás patean el tablero de Juntos por el Cambio con declaraciones rimbombantes y mucho menos agresivas. De su lado de la raya interna, ese lugar le cabe a Lilita, que es una experta en construir rompiendo y ahora le toca toparse de bruces con Mauricio Macri y Patricia Bullrich, que quieren representar el fanatismo anti kirchnerista pero les cuesta competir en eso justo con Elisa Carrió, porque se trata de un género que ella misma inventó.

Los últimos encontronazos con el expresidente y la hoy titular del PRO tuvieron que ver con quitarles credibilidad: cuestionó la palabra de Macri por haber prometido que se iba a vacunar último y aprovechó un viaje a Miami para darse la Johnson&Johnson, y sorprendió diciendo que Bullrich tiene más de una cara y ella se las conoce todas. De algún modo, podría decirse que Carrió los inventó a los dos, sobre todo a “La Piba”, que la hizo post peronista en los 90 en la ruidosa Comisión Antimafia de la Cámara de Diputados, donde también la todavía ignota CFK se convirtiría en una figura de proyección nacional.

El tema es que Carrió tampoco viene cumpliendo su palabra. El año pasado anunció su retiro, con el que amagaba desde tiempo atrás, pero ahora analiza presentarse por la provincia de Buenos Aires, siempre y cuando le den el primer lugar en la lista a Diputados. Del lado ultra-macrista la baratean un poco por lo bajo sobre ciertas incoherencias de su conducta política y bromean con que su retiro es más largo que el del tradicional grupo folklórico Los Chalchaleros, que hizo recitales de despedida durante casi una década. Esos vaivenes le dieron a Carrió altas y bajas en su relación con el electorado, y no hay certezas en la coalición opositora sobre si éste será un momento de pico, de meseta o de baja de la curva, para usar una terminología bien a la moda.

En la última encuesta de la consultora Proyección, Lilita suma nada más que el 6.1% de las intenciones de voto si fuese primera en la lista. Muy abajo de Jorge Macri y de Vidal, que están en la franja de los veintipico de puntos, aun suponiéndose que la exgobernadora esta vez prefiere volver a cruzar la General Paz hacia territorio porteño.
Sea como sea, nadie quiere prescindir de Carrió tan fácilmente ante un panorama de tan escasas popularidades. Y mucho menos salirle al cruce de frente: los macristas más puros y duros le tienen cierto pánico a la Lilita denunciadora. Por ahora, ese temor es un activo que los “mansos” Larreta y Vidal juegan a no tener en lo personal.

por Edi Zunino

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