martes 21 de septiembre de 2021
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La era del trabajo líquido

PODCASTS | Por Julieta Colella | 28 de July 18:08

¿Estamos en la era del trabajo líquido? La revolución digital está transformando profundamente la forma en que se establecen y desarrollan las relaciones laborales. ¿Qué desafíos plantea el trabajo líquido?

La coyuntura actual está dominada por cambios frenéticos y la pandemia no hizo más que acelerar un proceso que llevaba tiempo moldeándose en un mundo cada vez más digital: el empleo líquido. El concepto de tiempos líquidos se refiere a una modernidad construida sobre lazos frágiles y no definitivos que hacen que predecir el futuro sea algo imposible.

De esta realidad volátil nace un nuevo paradigma laboral, basado en lo que se conoce como plantillas líquidas. Se trataría de profesionales con una mentalidad y habilidades cambiantes y flexibles en función de lo que exige el entorno. La automatización y la pandemia están detrás de esta transformación, pero hay también algo que jamás había ocurrido antes: es la primera vez que coinciden 5 generaciones distintas en el trabajo –los tradicionales, los hijos del baby boom, la generación X, la milenial y la generación Z–. Cada una tiene su propia relación con el espacio laboral y, a día de hoy, falta una hoja de ruta clara que las incorpore a todas.

Si bien todas las épocas tienen sus desafíos, esta se ilumina con un mundo totalmente nuevo. Se sabe que la digitalización va a crear y destruir empleos, pero lo que no sabemos es si el resultado final será en verde o en rojo. Según las estimaciones del Foro Económico Mundial, el resultado será positivo: se crearán 58 millones de puestos más durante 2022. No obstante, es solo una estimación y hay mucha incertidumbre en torno a esto.

Como dijimos al principio de la columna, antes de la pandemia, la sociedad ya estaba cambiando a un ritmo acelerado, pero ahora nadie sabe con certeza a dónde nos llevará toda esta revolución tecnológica. Lo que sí se cree es que las fronteras entre los títulos universitarios y los perfiles profesionales demandados por el mercado, que antes eran como la muralla china, ahora son cada vez más tenues y sutiles.

Las empresas tendrán que adaptarse a esta nueva realidad del trabajo líquido. Es momento de brindar mayor confianza en los equipos de trabajo para que ganen mayor autonomía para organizar su trabajo y sus compromisos según el tiempo y los recursos disponibles, así como también de aportar mayor capacidad de adaptación y de respuesta de forma rápida a un entorno cada vez más incierto y volátil.

Más temprano que tarde nos vamos a encontrar a solas con la tecnología y sus desafíos éticos. Las empresas buscan personas amigas de la tecnología, pero también personas con inteligencia emocional y talento. Los trabajadores líquidos podrían beneficiarse de esta situación y trabajar por proyectos de forma remota o negociar sus salarios en función de sus necesidades en cualquier lugar del mundo. La idea de todas estas mejoras en una organización sobre sus relaciones económicas derivadas de la implantación de la tecnología es que aumenten el rendimiento, un requisito necesario y obligado para impulsar las condiciones laborales y la modernización económica.

La naturaleza del trabajo, el espacio de los empleados y sus conocimientos cambiarán durante los próximos años. Nadie lo duda. El trabajo híbrido (entre la oficina y casa), el fin del centro laboral como residencia de la interacción humana con los compañeros, la reinvención y el aprendizaje de por vida son ya una realidad. El futuro nos ha alcanzado. Nunca olvidemos que la tecnología es una herramienta, de nosotros depende que su uso sea próspero o negativo.

por Julieta Colella

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